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viernes, 21 de marzo de 2014

Bosques

Supongo que hoy os habéis levantado todos por la mañana con el Día Internacional de los Bosques en vuestra mente. Seguro que llevabais meses esperando a esta fecha tan señalada. Yo por mi parte podría escribir una reflexión profunda o un resumen sesudo de algún informe del estado de las masas forestales en el mundo, o cualquier otra cosa así. Pero he decidido hacer un post de consumo rápido, y así de paso usar algunas fotos que tengo en el disco duro.


Fijaros bien en que todas han sido tomadas desde dentro de bosques.


La bahía de Pollensa (Mallorca) desde la linde de un pinar. Obsérvese que los árboles crecen inclinados por efecto del viento.


Otro pinar, este en La Mata de los Olmos (Teruel), un pueblo en el que es más bien complicado encontrar un olmo. La gestión forestal mantiene el sotobosque a raya. Es un bosque de reforestación.


Otra zona del mismo pinar de la foto anterior; se conoce que a los señores de la motosierra se les acabó la gasolina. El paraíso de los pirómanos.


Seguimos en la provincia de Teruel: un bosque de ribera en las proximidades del monasterio de Nuestra Señora del Olivar (Estercuel). Esta vez el nombre sí coincide con la presencia de olivares, pero no es el caso de lo retratado en la foto, donde aparecen unos simpáticos chopos.


A diferencia de los pinares de las primeras fotos, los chopos son árboles de hoja caduca (también llamados "caducifolios" o "frondosas"); es decir, cada invierno se quedan pelados. En esta otra foto aparecen también árboles de esa categoría en torno a otro riachuelo, en este caso castaños en un bosque del macizo del Montseny (Barcelona).


También en el Montseny, a mayor altitud, encontramos unos hayedos excepcionales por su ubicación geográfica: debido a las condiciones climáticas de la Península, esta especie no crece tan al sur; sin embargo el microclima de la montaña ha permitido a este tipo de bosque persistir cuando los cambios climáticos ocurridos hace miles de años convirtieron la mayoría del territorio ibérico en un lugar inhabitable para ellos.



Feliz día Internacional de los Bosques. Y si cuando lo leéis ya ha pasado, pues tanto da; los bosques seguirán ahí... mientras no nos los carguemos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

El saber tradicional y los gorriones de los árboles.

A lo largo de los siglos las diferentes culturas humanas han ido acumulando una serie de saberes que les han permitido sobrevivir e incluso desarrollarse. Un buen ejemplo lo encontramos en todos los conocimientos agrícolas que los campesinos poseían antaño, basados en observaciones concretas y transmitidos de padres a hijos. Así, aunque sus conocimientos no tuvieran carácter "técnico", eran lo bastante buenos para hacer brotar cultivos de la tierra o sacar aceptables productos del ganado.

En la actualidad, en las sociedades modernas los conocimientos científicos han substituido a los tradicionales, y los ingenieros agrónomos idean nuevas formas o planifican cultivos no en base a las enseñanzas heredadas de sus abuelos labriegos, sino fundamentadas en los avances de la Ciencia. Por supuesto, con frecuencia hallamos que esta nueva forma de hacer agricultura no es necesariamente la mejor posible, pues habitualmente los objetivos perseguidos no tienen en cuenta aspectos problemáticos como la sostenibilidad (algo que, por otro lado, también puede ser abordado desde la Ciencia). Como reacción a esto, se hace cada vez más frecuente por parte de algunos sectores la reivindicación de "los saberes tradicionales" como una alternativa. La realidad es que, si bien es cierto que este tipo de conocimientos es el que ha sostenido a la humanidad durante miles de años, podemos decir que los carga el diablo.

Leyendo la obra "España 1808 1939" del reconocido historiador Raymond Carr, me encontré ayer con un ejemplo de estos "conocimientos tradicionales" con los que conviene ir con cuidado:

«El odio del campesino [español] hacia los árboles es una de las características más curiosas y fidedignamente señaladas de la vida en el campo, con excepción del norte de España: los árboles albergaban a los gorriones, hacían disminuir el trigo y "agotaban" la tierra.»

Para contextualizar la cita, hay que añadir que, en el periodo del que habla el autor, la cobertura forestal española estaba devastada, en gran parte (aunque no exclusivamente) a causa de una agricultura extensiva y poco productiva.

"La Era, o El Verano", bonito cuadro de Goya, para adonar el post.

A buen seguro, del saber tradicional se pueden rescatar conocimientos prácticos que pueden resultar de mucha utilidad, pero veo muy poco conveniente idealizar este modo de comprender el entorno que nos rodea como si fuera la solución a algo, cuando realmente la tradición puede perpetuar durante generaciones errores de bulto como el que se ilustraba unas líneas antes. Al fin, resulta ser el método científico el que nos ofrece las mayores posibilidades de desechar fallos y obtener conocimientos certeros.


lunes, 21 de enero de 2013

Excursión por la Comuna de Bunyola (II): el Penyal de l'Honor

En la primera parte de la excursión por la Comuna de Bunyola nos quedamos dentro del pinar a poca distancia de entrar definitivamente en un encinar. Como se aprecia en la foto, en los bordes del camino abundaban matas de Ampelodesmos mauritanica, llamadas càrritx por estos lares, una gramínea de gran tamaño y hojas de forma acintada y cortante que crece en espacios soleados y es particularmente abundante en la Sierra de Tramuntana.


Finalizando el pinar 

Dentro del encinar el ambiente es radicalmente distinto. El dosel del bosque es notablemente más espeso y llega mucha menos luz al suelo. Todavía se pueden ver algunos pinos, pero no dejan de ser árboles de cierta edad y con la suficiente altura para recibir luz solar directa, que progresivamente irán muriendo por una u otra causa. No hay ejemplares jóvenes que crezcan a la sombra para relevarlos, pues el pino es una planta heliófila (de las palabras griegas Helios, Sol; y fila, "amante de") es decir, necesita mucha luz solar. De este modo, el encinar substituye al pinar en un fenómeno conocido como "sucesión ecológica".


En pleno encinar. Sombrita güena.

Tras un rato de caminar llegamos a un cruce de caminos situado al lado de otro horno de cal, similar al que ya vimos en el primer post. 


Otro horno de cal

Así como en aquel vimos pinos arraigados sobre la pared de piedra del horno, en esta ocasión encontramos encinas jóvenes creciendo dentro.


¿Prohibido circular con bici en el horno?

Tomamos el camino hacia Cas Garriguer (está señalizado) y la espesura del bosque se incrementa. Es notable como el suelo presenta una gran cantidad de roca desnuda. Aquí aún vemos algunos pinos, pero escasos y algunos de ellos moribundos o caídos.


En la espesura del encinar. Aquí es donde uno se pone la chaqueta.

Como comenté antes, los encinares son bosques sombríos donde las plantas heliófilas no pueden prosperar. Realmente hay poca vegetación viviendo de la escasa luz que llega al suelo; el encinar se caracteriza por un sotobosque pobre, como muchos bosques maduros. Entre las plantas que vemos podemos contar musgos, que favorecidos por la humedad cubren buena parte de las rocas. También podemos encontrar en este ambiente al Cyclamen balearicum, conocido vulgarmente como pà de porc (pan de cerdo). Esta especie es un vestigio de Mioceno que hoy en día sólo podemos encontrar en las Baleares, Gerona y el sur de Francia. Son curiosas sus flores blancas con pétalos que crecen hacia atrás. Otro rasgo llamativo es el color del envés de sus hojas: violeta. 


Pà de porc (pan de cerdo), o Cyclamen balearicum creciendo entre hojas de un pino aislado.

Por supuesto, seguimos encontrando hornos de cal. Como veis, antaño hubo una buena industria explotando este recurso en la Sierra.


Y otro horno de cal más...

La entrada al horno, por si alguien quiere ver qué se cuece...

Poco después de pasar por este horno salimos del encinar y vamos a parar a un cruce de caminos en el que hacemos un alto para comer. Un trozo de pan y un butifarrón, queso y naranja. Y vuelta a arrancar.

Seguimos por encinar, pero ahora más abierto, a través de un camino notablemente más ancho. Llegado un punto, nos encontramos con una antigua sitja, una plataforma redonda de piedra y tierra que los carboneros utilizaban para apilar madera de encina y fabricar carbón vegetal por combustión incompleta. Al igual que en el caso de los hornos, estas construcciones abundan en la Sierra de Tramuntana. La madera de encina tiene un alto poder calórico, lo que la hace adecuada para este fin, y en el pasado en Mallorca estos bosques fueron explotados de forma sostenible para producir combustible. 


Sitja de carboner. Frecuentemente en las cercanías construían también una pequeña cabaña.

El encinar es ahora más abierto y el camino más ancho y despejado.

El hecho de que el bosque no sea tan frondoso nos permite ver de nuevo plantas heliófilas creciendo entre las encinas, como el càrritx que se ve en la siguiente foto, abajo a la izquierda.


Heliófilas y umbrófilas conviviendo en paz y armon... dura competencia.

Finalmente el encinar desaparece para dejar paso a un paisaje arbustivo. El camino, totalmente despejado, está rodeado ahora de lentiscos (Pistacia lentiscus), madroños (Arbutus unedo), estepa blanca (Cistus albidus) y otras muchas especies que crecen densamente pero sin alcanzar una excesiva altura, aunque también hay algunas encinas aisladas. Al fondo volvemos a avistar un señor pinar, en el cual nos habremos de internar girando a la izquierda para alcanzar la cumbre. Pero para eso habréis de esperar al desenlace de la excursión, próximamente en vuestro blog favorito este blog. 


De verdad, a estas alturas de la excursión se agradece un poco de camino llano y recto.

Mientras tanto os dejo un enlace al blog "Sangrando en Verde" para que aprendáis cositas sobre el Cyclamen balearicum.





NOTA: Este post participa en la XX edición del Carnaval de Biología, que hospeda Multivac42 en su blog Forestalia, y cuya temática es, como no podría ser de otra forma, "En el bosque...".

domingo, 30 de diciembre de 2012

Excursión por la Comuna de Bunyola (I): el Penyal de l'Honor

Tras mi retorno a Mallorca era imperativo planificar alguna excursioncilla. El viernes pasado, día 28 de Diciembre, me puse las botas de montaña y fui a la Comuna de Bunyola con un antiguo compañero de clase. Hacía un día soleado y agradable, así que el objetivo de subir hasta la cima del Penyal de l'Honor era más que aceptable. Lo primero de todo, dejar el coche aparcado en una pequeña explanada al pié de la montaña, al lado de este cartel. Haced clic sobre las fotos para ampliarlas.

Horari de Sa Comuna de Bunyola: de 9 h a 17 h. Me pregunto si vendrán a echarte pasada la hora...

En esta parte inicial, el camino circula entre cultivos y casas de campo (demasiadas para mi gusto).

Cultivo al lado del aparcamiento.

Por esta zona, entre las ramas de un olivo, pudimos detectar un nido abandonado entre las ramas de un pequeño olivo (Olea europaea).

Un nido abandonado. Y mientras tanta gente sin hogar...


Es posible observar abundante flora ruderal a los lados del camino.

Flora ruderal creciendo feliz y contenta al lado del camino.


Al cabo de no mucho rato de subida ya se pueden hacer algunas fotos de Bunyola desde el camino.


Bunyola
En esta zona encontramos un sustrato formado principalmente por roca calcárea, con poco suelo. La especie dominante es el pino carrasco (Pinus halepensis), del que encontramos sobre todo ejemplares adultos. El sotobosque no es demasiado espeso, quizás en parte debido a actividades de gestión. En la fotografía siguiente se aprecia un área con pinos jóvenes, que fue pasto de las llamas y ahora está regenerándose.
Pinar creciendo con poquito suelo

Desde la curva en el camino en la que se hizo la fotografía anterior hay una buena panorámica. Sólo hay que mirar hacia el otro lado...

No os acerquéis mucho al borde no sea que tengamos un disgusto...

Al cabo de poco nos salimos del camino asfaltado y seguimos por un sendero de tierra y piedras. Aquí el pinar presenta un sotobosque más denso y las encinas (Quercus ilex), de las que antes apenas se observaban algunos ejemplares de pequeño tamaño, ganan presencia progresivamente. Casi al inicio del camino encontramos un pequeño grupo de cabras asilvestradas de las que tuve tiempo de fotografiar dos antes que se fueran saltando ladera abajo. Hay controversia sobre cómo gestionar la presencia de estos animales en la Sierra, que en exceso puede resultar dañina para determinadas especies vegetales.


Beeeeeeee!!!!

En este mismo camino no tardamos en encontrar un horno de cal. Son abundantes en la Sierra de Tramuntana; la roca calcárea aportaba el calcio que al oxidarse forma cal, y la madera de encina el combustible de buena calidad del que extraer el calor necesario. El horno podía estar encendido durante días y días antes de concluir el proceso. Originalmente estaban cubiertos con una cúpula, pero actualmente sólo quedan los muros de piedra que revestían la excavación en el suelo donde estaba el horno. 

Esto sí es un horno y no lo que tengo en la cocina.
En la foto anterior se observa cómo dos pinos han logrado crecer encima del mismísimo muro del horno. Aunque no se aprecia en la imagen, su altura es considerable. A continuación un detalle de las raíces de uno de ellos:

Creciendo al límite, como un campeón

Proseguimos por la senda. Definitivamente ya hemos dejado el camino asfaltado atrás.


Cebolla albarrana (Urginea maritima), en Mallorquín "ceba marina" o "ceba d'ase".

Brezo (Erica multiflora). Por lo general esta especie presenta flores rosadas y, a diferencia de otras ericáceas, crece en suelos calizos.

Aquí el camino discurre todavía dentro del pinar, para entrar dentro de poco en otro tipo de bosque habitual en la Sierra: el encinar. Pero para eso tendréis que esperar al siguiente post...

Continuará...


NOTA: ¡Ya podéis ver la segunda parte de la excursión AQUÍ!

sábado, 24 de noviembre de 2012

Aprendiendo de árboles en Puen Pecadó

Este verano pasado fui de excursión al Pirineo con un amigo, concretamente al Parque de Posets-Maladeta, en Huesca. Hicimos la excursión del Puen Pecadó, cerquita de un pueblo llamado San Juan de Plan, de una dificultad media/baja y de recorrido cerrado (es decir, el camino da la vuelta y desemboca en el punto de partida, de modo que no hay que volver atrás). La excursión comienza precisamente en el puente llamado Pecadó, desde el que se ve que los vecinos del valle arrojaban a los pecadores. Para que os hagáis a la idea, 50 metros por debajo de este se ve el agua circulando entre unas rocas de apariencia bastante sólida. Yo cometí el maldito error de dejarme la cámara en el coche, pero mi compañero fotografió la mayoría de carteles divulgativos que siembran la ruta, así que aquí tenéis un post sobre árboles del Parque Natural de Posets-Maladeta. Cada cartel habla de aspectos tanto naturalísticos como culturales de los árboles. Para leerlos bien, ampliad la imagen clicando encima.


Excursión de Puen Pecadó-Puen d'El Molín o de la Fondería, en el Parque Natural de Posets-Maladeta, cortesía del Gobierno de Aragón.

El Puen Pecadó y el tilo o tellera (Tilia sp.)

El avellano o vellanera (Coryllus avellana L.)

El chopo o lombardo (Populus nigra)

El escaramujo, rosal silvestre o carronera (Rosa canina)

El boj o buxo (Buxus sempervirens)

El quejigo o caixigo (Quercus faginea)

La mimbrera o salieto (Salix eleagnos angustifolia)

El pino o pín royo (Pinus sylvestris)




domingo, 18 de noviembre de 2012

Hablando de ciencia habla de árboles

Estas últimas semanas he estado liado preparando lo que desde Hablando de Ciencia ya se ha anunciado: una sesión de microcharlas, una de las cuales impartiré yo mismo, y la presentación del corto El Drago Milenario, de Rubén Lijó. Realmente, en HdC hemos trabajado para organizar esto mismo en multitud de ciudades españolas, con motivo de la Semana de la Ciencia, pero es a mi a quien ha tocado hacerme cargo del evento en Barcelona. ¿El tema? Los árboles y los bosques. ¿El lugar? El salón de actos del Colegio de Periodistas de Cataluña. Inmejorablemente situado al lado de Plaza Cataluña, centro neurálgico de Barcelona. Aquí tenéis un mapa. ¿El momento? A las 18:30, el próximo viernes 23 de Noviembre. ¿El programa? Podéis leerlo a continuación:


Microcharlas divulgativas:
¿Qué es ser un árbol? (Gerardo Costea, biólogo, miembro de Hablando de Ciencia)
Los árboles son organismos fascinantes que forman parte de nuestra vida cotidiana, pero ¿cuántos sabríamos decir qué son realmente? ¿Qué los distingue de otras plantas y caracteriza? La Ciencia tiene las respuestas.

Biodiversidad en el dosel. Explorando la frontera más alta. (Jorge Mederos, biólogo, investigador en el Museu de Ciències Naturals de Barcelona)
Somos animales caminadores, y como a tales el bosque se nos presenta habitualmente desde su parte baja: el sotobosque. El dosel, dominio de seres trepadores y voladores, es un mundo totalmente diferente. Afortunadamente, los científicos han hallado el modo de explorarlo y descubrir sus secretos.

Gestionando el bosque mediterráneo: estrategias de gestión forestal adaptada a las necesidades del siglo XXI (Daniel Nadal, biólogo, miembro del departamento de Ecología de la UB)
El bosque ha formado parte de la cultura y los medios de subsistencia de la población en el mediterráneo desde sus inicios. Actualmente, con el abandono de los mecanismos de producción y explotación tradicionales, el bosque mediterráneo requiere del tratamiento y el cuidado de la sociedad para enfrentar con buenas expectativas el reto del cambio climático

¿Ecología del fuego? ¿de qué me estás hablando? (Mario Beltrán, ingeniero de montes del Área de Gestión Forestal Sostenible, Centre Tecnològic Forestal de Catalunya)
Los incendios forestales son parte del ecosistema mediterráneo. Lejos de considerarlos como catástrofes, el conocimiento sobre la ecología del fuego nos permite entender mejor esté fenómeno, pero también plantear el debate sobre qué medio natural queremos y qué pide la sociedad a los bosques.



Agradecer a la Associació Catalana de Comunicació Científica (ACCC), que ha colaborado en la organización al ayudarnos a encontrar un lugar donde realizar el acto y por la difusión, particularmente a Rubén Permuy, que es quien ha llevado el tema desde ahí; al Colegio de Periodistas de Cataluña por ceder el local; a Raul Toran por el apoyo prestado; a Aitor por ayudarme a completar la lista de ponentes y por la difusión; a los ponentes mismos por prestarse voluntarios para esto; y por supuesto, a cualquiera que haga difusión de esto y a quien se acerque a ocupar un asiento en la sala. Si resulta que Barcelona os pilla lejos, siempre podéis echar un vistazo a la web de HdC; quizás os encontréis con que en vuestra ciudad también tengamos algo planeado.


Tenéis permiso para imprimir cientos de copias y empapelar vuestro barrio con este cartel.







jueves, 8 de septiembre de 2011

Dendrocronología

Empezaré este post con una definición:

Dendroecología
: rama de la biología que estudia la ecología de los árboles, es decir, cómo interaccionan con el ecosistema en el que se encuentran.

Un bosque es una inmensa base de datos en la que cada elemento contiene algún tipo de información que podemos extraer si sabemos cómo hacerlo. Los troncos de los árboles, concretamente, guardan una gran cantidad de datos acerca de la historia del árbol y del entorno que le afecta, y gracias a que la madera es un material que se descompone lentamente, sobre todo cuando el árbol vive y tiene mecanismos de defensa, un tronco puede proporcionar información de muchos años atrás. Pero, por supuesto, esa información está codificada, y hay que saber descodificarla. Ahí entra en juego la dendrocronología.

Dendrocronología: disciplina que lleva a cabo el análisis y datación de los anillos de los árboles. Tiene aplicaciones en diversos campos, desde la arqueología o la criminología hasta la climatología. Pasando, por supuesto, por la dendroecología.


Compañero dendroecólogo contemplando la enorme base de datos que recubre el macizo del Montseny, en Cataluña. En este caso su única finalidad es el disfrute de las cualidades estéticas del paisaje, para lo cual los científicos también están capacitados.


Cuando empecé mi máster sabía que quería hacer un proyecto relacionado con la ecología terrestre. O quizás que tocase de algún modo la interacción entre ecosistemas terrestres y acuáticos. Lo que no pensaba es que acabaría metido en el mundo de la dendroecología. Y menos aún contado anillitos.

Algunos me preguntan, a veces no estoy seguro de si en serio o en broma, si talamos los árboles para poder observar los anillos. Creo que en serio, por el tono y la expresión con que lo hacen. Pese a lo que puede leerse al final de mi anterior artículo, los ecólogos no van por ahí talando árboles alegremente. Aquello era ironía, lo aclaro por si alguien lo dudaba. Para observar los anillos de los árboles se realizan extracciones de testigos (también llamados con frecuencia cores, su denominación en Inglés).


Descarga de un archivo mediante el uso de una barrena de Pressler sobre un abeto. Se hace rotar para que penetre en el tronco, como si de un sacacorchos hueco se tratase. La herida tendrá pocas consecuencias para el árbol, que a buen seguro en peores lances se habrá visto.























Los testigos se extraen del tronco del árbol con un tipo de barrena hueca denominada barrena de Pressler. Al ir penetrando el tubo en el tronco del árbol, una muestra de madera queda dentro de éste. El testigo se extrae y se deja secar unos días. A continuación se pega con cola sobre un soporte de madera y se pule con lija, para que la superficie quede lisa y los anillos puedan apreciarse con nitidez.



Dos testigos de madera montados sobre guías y pulidos, con su correspondiente código de identificación. El de la izquierda es de madera de abeto; sus anillos son más claros y definidos que los del de la derecha, perteneciente a haya.


Una vez preparados, se analizan utilizando potentes lupas. Lo primero es datarlos, es decir, establecer a qué año corresponde cada anillo. Puesto que la gran mayoría de árboles formadores de anillos fabrican uno anualmente, de dentro hacia afuera, en principio la datación consiste en asumir que el anillo más externo, el que está tras la corteza del árbol, es el del último año, y luego ir contando hacia el centro. Cinco anillos, cinco años atrás, diez anillos, una década, cien anillos, y estaremos palpando madera de un siglo de antigüedad.

Esto a primera vista parece sencillo, pero a veces los anillos no son del todo claros y los límites no se distinguen bien; en ocasiones parece haber dos donde sólo hay uno, o puede haberlos ausentes. Estos problemas se solventan comparando los testigos de diferentes árboles entre sí, buscando cuadrar los llamados “anillos característicos”, y que servirán de referencia: aquellos visiblemente más estrechos o anchos que los contiguos, y que suelen coincidir en la mayoría de árboles porque el año al que corresponden ocurrió algún evento que afectó al crecimiento de todos ellos, por ejemplo una fuerte sequía. Es un trabajo tedioso, digno de aparecer en los pasatiempos del periódico. Pero si se hace bien, el resultado final produce la satisfacción que se siente cuando las cosas salen como tienen que salir.

Testigo bajo una lupa, dispuesto para ser datado. Aunque aquí no aparece, el café es de vital importancia en esta fase de la investigación, tanto como cualquier otro de los elementos de la fotografía. La imagen fue tomada en el laboratorio de dendroecologia del departamento de Ecologia de la UB.


Una vez datados los testigos, la anchura exacta de los anillos puede ser determinada utilizando una mesa de medición: una plataforma que puede desplazarse sobre un carril, indicando a un ordenador conectado a ella la longitud del desplazamiento. El testigo se coloca sobre la plataforma, y con una lupa se enfoca el inicio de un anillo, luego se desplaza la plataforma (y por tanto el testigo que está sobre él) hasta que vemos en el centro del ocular el final del anillo, quedando su grosor registrado en el ordenador. Actualmente también pueden usarse imágenes de scaner y hacer las medidas sobre estas con programas informáticos, aunque cuando hay dudas siempre es mejor la lupa, por su mayor nitidez y porque permite manipular la madera.


Mesa de medición. En la pantalla del ordenador se aprecia la representación gráfica de las anchuras de los anillos de diferentes testigos. En esta fase el café no es tan crucial como en la anterior, pero su importancia sigue siendo destacable. La imagen fue tomada en el laboratorio de dendroecologia del departamento de Ecologia de la UB.


Sabiendo la anchura de los anillos podemos determinar el ritmo de crecimiento de los árboles y sacar conclusiones de diferente índole con este conocimiento. En algunos estudios además de medir la anchura se realizan análisis químicos de los anillos. Eso ya depende de lo que se desee investigar.

Evidentemente, es mucho mejor disponer de una sección completa de tronco, pues proporciona mucha más información. Puede que en un lado del tronco, por ejemplo, haya cicatrices debidas al fuego, o las marcas características de una infección, pero no las observaremos si extraemos el testigo desde el otro lado. Sin embargo, como comentaba antes, raramente se talan troncos expresamente para analizarlos, y lo más normal es obtener los discos de árboles ya muertos, que han caído o han sido talados por otros motivos.





Este post es mi participación en la sección de fotografía del Primer Biocarnaval de Verano. Las participaciones de otros autores pueden verse en el blog Micro Gaia de @Raven_neo

domingo, 12 de diciembre de 2010

2011, Año Internacional de los Bosques

Me entero a través del blog Biología en Red que, así como este 2010 que ya termina ha sido Año Internacional de la Biodiversidad, el próximo 2011 será Año Internacional de los Bosques.

Me gustan los bosques. Son algo más que una gran masa de árboles creciendo juntos. En ellos también hay gusanos, insectos, hongos, líquenes, helechos, musgos, arañas, reptiles y muchos otros seres vivos. Frecuentemente están atravesados por riachuelos, o hay charcas en su interior, donde nadan los peces , croan las ranas y beben los pájaros. Pero un bosque sigue siendo aún más que ese conjunto de especies de todas las clases. Un bosque (en realidad, como cualquier otro ecosistema), es también toda la red de las relaciones que conectan a esos seres vivos, como una inmensa maraña de hilos invisibles. El insecto parasita las hojas, la araña atrapa al insecto, el pájaro se come a la araña y usa al musgo en su nido, que crece a la sombra del árbol. Pero todavía hay más: el medio abiótico, es decir, todo aquello que no está vivo, también forma parte del sistema. La luz proporciona energía para la fotosíntesis, la lluvia agua y el suelo un lugar donde crecer. El viento trae nutrientes, y el río se los lleva. Con frecuencia, el valle es acogedor y la parte alta de la ladera hostil.

Y aún podría seguir. He hablado del bosque en el espacio. Pero ¿qué hay del tiempo? Quizás empezó no siendo más que un pasto en el que fueron creciendo arbustos. Luego llegaron algunos árboles, que poco a poco fueron poblándolo todo hasta convertirse en los señores del lugar, en un proceso que puede durar lo que la vida de un ser humano o más. Algún día un corrimiento de tierras o un incendio destruyen unas hectáreas y todo vuelve a empezar.

Así ve a los bosques al menos un ecólogo. Casi se podría decir que así los siente.  Deformación profesiona, tal vez. No creo que dedicarles un año vaya a servir para que también los albañiles, fontaneros, secretarios, médicos o leñadores los vean con esos ojos, pero si se consigue que unos cuantos recuerden que están ahí y que requieren no nuestros cuidados, sino nuestro respeto, habrá valido la pena.



sábado, 16 de octubre de 2010

Un poco de historia en la blogosfera.

Me entero a través de un correo del COBIB  (Colegio Oficial de Biólogos de las Islas Baleares) de que este mismo mes de octubre ha nacido un nuevo blog:

Cuyo objetivo es "compartir los aspectos más interesantes o curiosos de la Historia Forestal de Illes Balears".

Habrá que seguirlo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Forestman publicaba ayer en su blog, El Blog de Forestman, el último de una serie de posts en los que se incluyen capítulos de la serie "Los Bosques Españoles", producida por ICONA en el 92, a razón de un capítulo por post. En esta entrada, además del decimotercer y último capítulo, se presenta una relación de links que permiten acceder a todos los anteriores.






Lecho seco de un torrente, en un encinar de Biniamar. Como puede verse, algún incívico ciudadano arrojó una botella de plástico que afea considerablemente el paisaje.