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jueves, 13 de noviembre de 2014

Tratados de paz y comercio

Buscando información sobre el tratado de Adams-Onís, por el cual la España de Fernando VII y EEUU definieron sus fronteras, he hallado este material que me ha parecido canela fina, así que lo comparto con vosotros:

"Tratados, convenios y declaraciones de paz y de comercio que han hecho con las potencias estranjeras los monarcas españoles de la casa de Borbon: Desde el año de 1700 hasta el dia"

Está disponible como libro electrónico gratuito.


sábado, 30 de noviembre de 2013

El saber tradicional y los gorriones de los árboles.

A lo largo de los siglos las diferentes culturas humanas han ido acumulando una serie de saberes que les han permitido sobrevivir e incluso desarrollarse. Un buen ejemplo lo encontramos en todos los conocimientos agrícolas que los campesinos poseían antaño, basados en observaciones concretas y transmitidos de padres a hijos. Así, aunque sus conocimientos no tuvieran carácter "técnico", eran lo bastante buenos para hacer brotar cultivos de la tierra o sacar aceptables productos del ganado.

En la actualidad, en las sociedades modernas los conocimientos científicos han substituido a los tradicionales, y los ingenieros agrónomos idean nuevas formas o planifican cultivos no en base a las enseñanzas heredadas de sus abuelos labriegos, sino fundamentadas en los avances de la Ciencia. Por supuesto, con frecuencia hallamos que esta nueva forma de hacer agricultura no es necesariamente la mejor posible, pues habitualmente los objetivos perseguidos no tienen en cuenta aspectos problemáticos como la sostenibilidad (algo que, por otro lado, también puede ser abordado desde la Ciencia). Como reacción a esto, se hace cada vez más frecuente por parte de algunos sectores la reivindicación de "los saberes tradicionales" como una alternativa. La realidad es que, si bien es cierto que este tipo de conocimientos es el que ha sostenido a la humanidad durante miles de años, podemos decir que los carga el diablo.

Leyendo la obra "España 1808 1939" del reconocido historiador Raymond Carr, me encontré ayer con un ejemplo de estos "conocimientos tradicionales" con los que conviene ir con cuidado:

«El odio del campesino [español] hacia los árboles es una de las características más curiosas y fidedignamente señaladas de la vida en el campo, con excepción del norte de España: los árboles albergaban a los gorriones, hacían disminuir el trigo y "agotaban" la tierra.»

Para contextualizar la cita, hay que añadir que, en el periodo del que habla el autor, la cobertura forestal española estaba devastada, en gran parte (aunque no exclusivamente) a causa de una agricultura extensiva y poco productiva.

"La Era, o El Verano", bonito cuadro de Goya, para adonar el post.

A buen seguro, del saber tradicional se pueden rescatar conocimientos prácticos que pueden resultar de mucha utilidad, pero veo muy poco conveniente idealizar este modo de comprender el entorno que nos rodea como si fuera la solución a algo, cuando realmente la tradición puede perpetuar durante generaciones errores de bulto como el que se ilustraba unas líneas antes. Al fin, resulta ser el método científico el que nos ofrece las mayores posibilidades de desechar fallos y obtener conocimientos certeros.


martes, 5 de febrero de 2013

La Ciencia y la innovación en España de la Transición a la crisis.

Dejo aquí la grabación de Rubén Permuy para la Associació Catalana de Comunicació Científica de la conferencia que el pasado 13 de Diciembre dio en el Ateneu de Barcelona José Molero, economista y catedrático de la Complutense de Madrid. En ella contextualiza los aspectos sociopolíticos y económicos de la ciencia española haciendo un repaso de su historia desde los inicios del franquismo, y analiza sus perspectivas en la actual situación de crisis y recortes drásticos. Las conclusiones no son en absoluto halagüeñas.

Algunos comentarios interesantes:

En España sectores empresariales que innovan y generan valor añadido (farmacéutica, electrónica, aeroespacial, etcétera) no se han consolidado suficientemente y se encuentran en una proporción inferior a la media de los países desarrollados. Así pues, nos faltan "agentes sociales" que desarrollen tecnología. Esta cuestión está fuera del debate político.

En la balanza de pagos tecnológicos de España, lo que ingresamos por tecnología no cubre ni el 30 % de lo que pagamos por lo que compramos. Este es un problema que tampoco está en el debate político.

Lo que está previsto aprobar este año en los presupuestos del Estado es poco más que lo del 2004 (teniendo en cuenta el valor constante del dinero, es decir, descontando la subida de precios).

La inversión de las CCAA prácticamente está desaparecida.

Por si fuera poco, el sistema científico creció durante los anteriores años de inversión. Esto conlleva que los recortes resulten aún más dañinos, pues requiere de más recursos para mantenerse. Los fondos por investigador y las subvenciones por investigador público están a niveles de país de ciencia pobre.

La mayor parte de la reducción es en subvenciones, que es lo que tiene que nutrir la investigación pública. Han caído menos los fondos financieros: los créditos. El problema es que estos últimos no se utilizan, puesto que las instituciones no están en condiciones de pedir créditos (y ya sabemos que los bancos no están por la labor de concederlos).

Llevamos varios años en los que no se ejecuta más de la cuarta parte del presupuesto, sobre todo la parte correspondiente a los créditos.

Los presupuestos no se encajan en un discurso estratégico con un objetivo. Los responsables de los recortes no tienen perspectiva alguna de la línea de acción a seguir. Simplemente recortan por recortar.



lunes, 21 de enero de 2013

Excursión por la Comuna de Bunyola (II): el Penyal de l'Honor

En la primera parte de la excursión por la Comuna de Bunyola nos quedamos dentro del pinar a poca distancia de entrar definitivamente en un encinar. Como se aprecia en la foto, en los bordes del camino abundaban matas de Ampelodesmos mauritanica, llamadas càrritx por estos lares, una gramínea de gran tamaño y hojas de forma acintada y cortante que crece en espacios soleados y es particularmente abundante en la Sierra de Tramuntana.


Finalizando el pinar 

Dentro del encinar el ambiente es radicalmente distinto. El dosel del bosque es notablemente más espeso y llega mucha menos luz al suelo. Todavía se pueden ver algunos pinos, pero no dejan de ser árboles de cierta edad y con la suficiente altura para recibir luz solar directa, que progresivamente irán muriendo por una u otra causa. No hay ejemplares jóvenes que crezcan a la sombra para relevarlos, pues el pino es una planta heliófila (de las palabras griegas Helios, Sol; y fila, "amante de") es decir, necesita mucha luz solar. De este modo, el encinar substituye al pinar en un fenómeno conocido como "sucesión ecológica".


En pleno encinar. Sombrita güena.

Tras un rato de caminar llegamos a un cruce de caminos situado al lado de otro horno de cal, similar al que ya vimos en el primer post. 


Otro horno de cal

Así como en aquel vimos pinos arraigados sobre la pared de piedra del horno, en esta ocasión encontramos encinas jóvenes creciendo dentro.


¿Prohibido circular con bici en el horno?

Tomamos el camino hacia Cas Garriguer (está señalizado) y la espesura del bosque se incrementa. Es notable como el suelo presenta una gran cantidad de roca desnuda. Aquí aún vemos algunos pinos, pero escasos y algunos de ellos moribundos o caídos.


En la espesura del encinar. Aquí es donde uno se pone la chaqueta.

Como comenté antes, los encinares son bosques sombríos donde las plantas heliófilas no pueden prosperar. Realmente hay poca vegetación viviendo de la escasa luz que llega al suelo; el encinar se caracteriza por un sotobosque pobre, como muchos bosques maduros. Entre las plantas que vemos podemos contar musgos, que favorecidos por la humedad cubren buena parte de las rocas. También podemos encontrar en este ambiente al Cyclamen balearicum, conocido vulgarmente como pà de porc (pan de cerdo). Esta especie es un vestigio de Mioceno que hoy en día sólo podemos encontrar en las Baleares, Gerona y el sur de Francia. Son curiosas sus flores blancas con pétalos que crecen hacia atrás. Otro rasgo llamativo es el color del envés de sus hojas: violeta. 


Pà de porc (pan de cerdo), o Cyclamen balearicum creciendo entre hojas de un pino aislado.

Por supuesto, seguimos encontrando hornos de cal. Como veis, antaño hubo una buena industria explotando este recurso en la Sierra.


Y otro horno de cal más...

La entrada al horno, por si alguien quiere ver qué se cuece...

Poco después de pasar por este horno salimos del encinar y vamos a parar a un cruce de caminos en el que hacemos un alto para comer. Un trozo de pan y un butifarrón, queso y naranja. Y vuelta a arrancar.

Seguimos por encinar, pero ahora más abierto, a través de un camino notablemente más ancho. Llegado un punto, nos encontramos con una antigua sitja, una plataforma redonda de piedra y tierra que los carboneros utilizaban para apilar madera de encina y fabricar carbón vegetal por combustión incompleta. Al igual que en el caso de los hornos, estas construcciones abundan en la Sierra de Tramuntana. La madera de encina tiene un alto poder calórico, lo que la hace adecuada para este fin, y en el pasado en Mallorca estos bosques fueron explotados de forma sostenible para producir combustible. 


Sitja de carboner. Frecuentemente en las cercanías construían también una pequeña cabaña.

El encinar es ahora más abierto y el camino más ancho y despejado.

El hecho de que el bosque no sea tan frondoso nos permite ver de nuevo plantas heliófilas creciendo entre las encinas, como el càrritx que se ve en la siguiente foto, abajo a la izquierda.


Heliófilas y umbrófilas conviviendo en paz y armon... dura competencia.

Finalmente el encinar desaparece para dejar paso a un paisaje arbustivo. El camino, totalmente despejado, está rodeado ahora de lentiscos (Pistacia lentiscus), madroños (Arbutus unedo), estepa blanca (Cistus albidus) y otras muchas especies que crecen densamente pero sin alcanzar una excesiva altura, aunque también hay algunas encinas aisladas. Al fondo volvemos a avistar un señor pinar, en el cual nos habremos de internar girando a la izquierda para alcanzar la cumbre. Pero para eso habréis de esperar al desenlace de la excursión, próximamente en vuestro blog favorito este blog. 


De verdad, a estas alturas de la excursión se agradece un poco de camino llano y recto.

Mientras tanto os dejo un enlace al blog "Sangrando en Verde" para que aprendáis cositas sobre el Cyclamen balearicum.





NOTA: Este post participa en la XX edición del Carnaval de Biología, que hospeda Multivac42 en su blog Forestalia, y cuya temática es, como no podría ser de otra forma, "En el bosque...".

jueves, 10 de enero de 2013

El Boletín de la Sociedad de Historia Natural de las Baleares

Es un hecho bien conocido que en internet hay una enorme cantidad de información basura, pero no es menos cierto que si uno busca con habilidad puede encontrarse de tanto en tanto con gratas sorpresas. Hoy ha sido para mi una de esas ocasiones: he hallado el Boletín de la Sociedad de Historia Natural de las Baleares digitalizado. 

El primero de todos ellos, fechado en Febrero de 1951, comienza relatando la constitución de la Sociedad de Naturalistas de Baleares en el año 1947, así como su aún breve trayectoria y situación. Realmente, la Sociedad como tal aún no era una realidad, más bien se trataba de una sección de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Hablan de sus fines, comenzando con lo siguiente: Todo lo que sea fomentar el amor a la Naturaleza, especialmente de Baleares, tan magníficamente dotadas por el Creador, entra de lleno en nuestro plan. Para alcanzar tan elevada meta añaden objetivos concretos: conseguir un museo de Ciencias Naturales para las Baleares y una Biblioteca en la que poner al alcance de todos la Ciencia balear. El resto del boletín es un compendio de resúmenes de actas y pequeñas notas, noticias y avisos. 

Sello original. Una gaviota sobrevolando Mallorca. ¿Premonitorio?

Es notable la cantidad de ocasiones que se lee en este ejemplar el nombre de Guillem Colom Casasnovas (realmente firma como Guillermo, y no empieza a usar el nombre catalán hasta 1979; cosas de la censura franquista, supongo), micropaleontólogo mallorquín pionero cuyo nombre toma prestado el edificio de Biología y Ciencias de la Tierra de la Universidad de las Islas Baleares. Fue el primer vicepresidente de la Sociedad de Naturalistas de Baleares y en la fecha de aparición del boletín era ya presidente, tras la muerte del anterior, Miguel Massuti. En este primer número habla desde una perspectiva geológica de prospecciones petrolíferas y de un sondeo en busca de agua. También hay un curioso artículo llamado "Hipótesis sobre el fin de nuestra civilización", haciéndose eco de la conferencia de un tal Sr. Oliver, presidente del Colegio Farmacéutico, en la cual expuso la teoría del  geofísico norteamericano Hug Brow ("señor Hug Brow", dice el texto original) según la cual alguno de los casquetes polares podría aumentar tanto de tamaño que hiciese ladearse al planeta, precipitando aguas oceánicas sobre los continentes y provocando grandes extinciones. El texto aparece firmado por un tal "G.C.", tal vez Guillem Colom. El que usase sólo sus iniciales podría ser indicativo de que no acababa de creerse demasiado esta historia. Por si a alguien se le ocurre, ya aclaro que yo no fui.

A partir del año 53 el formato de los textos es más elaborado y ya empieza a tener apariencia de publicación científica. En el año 55 es cuando realmente aparece el tomo I. Hasta el momento en las portadas los boletines se trataban de "fascículos". Realmente, este volumen es una compilación de cuatro fascículos cuatrimestrales, cosa que ya se observa en el boletín del año anterior (en el cual, por cierto, aparecían por primera vez una fotografía, figuras y tablas). No se observa ningún motivo evidente por el cual cuenten a este como el primero, aunque tal vez guarde relación con el anuncio de que  el Excmo. Señor Gobernador Civil de la Provincia comunicó a esta Asociación que en fecha  2  de  agosto  último  el Ministro de la Gobernación había tenido a  bien  autorizar  su  constitución  y  funcionamiento aprobando sus Estatutos. Esto sin duda debió marcar un antes y un después. 

Sello a partir del año 1955, una vez la Asociación tuvo los papeles en regla.


El año siguiente, en el tomo II, encontramos algunos artículos en Francés (idioma de uso relativamente frecuente en Ciencia en aquellos tiempos), probablemente un síntoma de que el boletín empezaba a alcanzar cierto nivel. No obstante, hasta 1976 no encontramos ningún artículo en Catalán. En 1980 el Boletín pasa a titularse en catalán: Bolletí de la Societat d'Historia Natural de les Balears. Actualmente se pueden leer artículos en Castellano, Catalán e Inglés en proporción similar, aunque se admiten en cualquier lengua moderna.

En 2005 por vez primera aparece una fotografía en portada, cosa que se repite al año siguiente. El 2007 esta sufre un cambio definitivo hasta hoy, pasando de presentar la cubierta más sosa imaginable dos años antes a quedar prácticamente toda ella ocupada con una bonita imagen a todo color de temática naturalística, diferente en cada tomo. 

Sello aparecido en el 67. ¿Empezó a haber demasiados menorquines en la Sociedad? El actual es idéntico, salvo por la ausencia del recuadro y el texto en catalán.


¿Y a quién puede interesar el Boletín? Pues remontándonos al primer ejemplar del año 51...

Interesa nuestra labor a los amigos del mar y de la pesca, de la caza y de la montaña, del campo y de la granja, a los geólogos, mineros, entomólogos, conquiólogos, botánicos, aún a los meros contemplativos de la Naturaleza que saben vislumbrar en ella profundidades místicas y filosóficas de que con gusto les oiríamos disertar. 

¿Estáis entre ellos? Pues a leer.


sábado, 16 de octubre de 2010

Un poco de historia en la blogosfera.

Me entero a través de un correo del COBIB  (Colegio Oficial de Biólogos de las Islas Baleares) de que este mismo mes de octubre ha nacido un nuevo blog:

Cuyo objetivo es "compartir los aspectos más interesantes o curiosos de la Historia Forestal de Illes Balears".

Habrá que seguirlo.