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miércoles, 6 de agosto de 2014

Apps recomendadas para naturalistas

Ahora que por fin tengo mi primer smartphone (cutrecillo, eso sí), he pensado que no estaría de más sacarle provecho. Así pues, el otro día lancé esta pregunta en Twitter:



Raudo y veloz, Andreu Escrivà fue el primero en responder, recomendando una magnífica guía de aves gratuita que, lamentablemente, no puedo bajar por no sé qué gaitas de incompatibilidades con el dispositivo.

Copépodo, como buen profesional de la botánica, también tenía algo que recomendar.


Mi buen amigo Jorge Mederos respalda las palabras de Copépodo y añade otra App a la lista.

Jesús Robles sigue con las recomendaciones para trabajos botánicos, y hace un poco de propaganda de su proyecto, así como quien no quiere la cosa.

Además, nos recuerda que para ir de excursión es conveniente saber por dónde anda uno.

¡Espera un momento! ¿Insuperable? Eso necesita una matización...

¿Y vosotros qué decís? ¿Algo güeno que queráis recomendar?


viernes, 21 de marzo de 2014

Bosques

Supongo que hoy os habéis levantado todos por la mañana con el Día Internacional de los Bosques en vuestra mente. Seguro que llevabais meses esperando a esta fecha tan señalada. Yo por mi parte podría escribir una reflexión profunda o un resumen sesudo de algún informe del estado de las masas forestales en el mundo, o cualquier otra cosa así. Pero he decidido hacer un post de consumo rápido, y así de paso usar algunas fotos que tengo en el disco duro.


Fijaros bien en que todas han sido tomadas desde dentro de bosques.


La bahía de Pollensa (Mallorca) desde la linde de un pinar. Obsérvese que los árboles crecen inclinados por efecto del viento.


Otro pinar, este en La Mata de los Olmos (Teruel), un pueblo en el que es más bien complicado encontrar un olmo. La gestión forestal mantiene el sotobosque a raya. Es un bosque de reforestación.


Otra zona del mismo pinar de la foto anterior; se conoce que a los señores de la motosierra se les acabó la gasolina. El paraíso de los pirómanos.


Seguimos en la provincia de Teruel: un bosque de ribera en las proximidades del monasterio de Nuestra Señora del Olivar (Estercuel). Esta vez el nombre sí coincide con la presencia de olivares, pero no es el caso de lo retratado en la foto, donde aparecen unos simpáticos chopos.


A diferencia de los pinares de las primeras fotos, los chopos son árboles de hoja caduca (también llamados "caducifolios" o "frondosas"); es decir, cada invierno se quedan pelados. En esta otra foto aparecen también árboles de esa categoría en torno a otro riachuelo, en este caso castaños en un bosque del macizo del Montseny (Barcelona).


También en el Montseny, a mayor altitud, encontramos unos hayedos excepcionales por su ubicación geográfica: debido a las condiciones climáticas de la Península, esta especie no crece tan al sur; sin embargo el microclima de la montaña ha permitido a este tipo de bosque persistir cuando los cambios climáticos ocurridos hace miles de años convirtieron la mayoría del territorio ibérico en un lugar inhabitable para ellos.



Feliz día Internacional de los Bosques. Y si cuando lo leéis ya ha pasado, pues tanto da; los bosques seguirán ahí... mientras no nos los carguemos.

lunes, 21 de enero de 2013

Excursión por la Comuna de Bunyola (II): el Penyal de l'Honor

En la primera parte de la excursión por la Comuna de Bunyola nos quedamos dentro del pinar a poca distancia de entrar definitivamente en un encinar. Como se aprecia en la foto, en los bordes del camino abundaban matas de Ampelodesmos mauritanica, llamadas càrritx por estos lares, una gramínea de gran tamaño y hojas de forma acintada y cortante que crece en espacios soleados y es particularmente abundante en la Sierra de Tramuntana.


Finalizando el pinar 

Dentro del encinar el ambiente es radicalmente distinto. El dosel del bosque es notablemente más espeso y llega mucha menos luz al suelo. Todavía se pueden ver algunos pinos, pero no dejan de ser árboles de cierta edad y con la suficiente altura para recibir luz solar directa, que progresivamente irán muriendo por una u otra causa. No hay ejemplares jóvenes que crezcan a la sombra para relevarlos, pues el pino es una planta heliófila (de las palabras griegas Helios, Sol; y fila, "amante de") es decir, necesita mucha luz solar. De este modo, el encinar substituye al pinar en un fenómeno conocido como "sucesión ecológica".


En pleno encinar. Sombrita güena.

Tras un rato de caminar llegamos a un cruce de caminos situado al lado de otro horno de cal, similar al que ya vimos en el primer post. 


Otro horno de cal

Así como en aquel vimos pinos arraigados sobre la pared de piedra del horno, en esta ocasión encontramos encinas jóvenes creciendo dentro.


¿Prohibido circular con bici en el horno?

Tomamos el camino hacia Cas Garriguer (está señalizado) y la espesura del bosque se incrementa. Es notable como el suelo presenta una gran cantidad de roca desnuda. Aquí aún vemos algunos pinos, pero escasos y algunos de ellos moribundos o caídos.


En la espesura del encinar. Aquí es donde uno se pone la chaqueta.

Como comenté antes, los encinares son bosques sombríos donde las plantas heliófilas no pueden prosperar. Realmente hay poca vegetación viviendo de la escasa luz que llega al suelo; el encinar se caracteriza por un sotobosque pobre, como muchos bosques maduros. Entre las plantas que vemos podemos contar musgos, que favorecidos por la humedad cubren buena parte de las rocas. También podemos encontrar en este ambiente al Cyclamen balearicum, conocido vulgarmente como pà de porc (pan de cerdo). Esta especie es un vestigio de Mioceno que hoy en día sólo podemos encontrar en las Baleares, Gerona y el sur de Francia. Son curiosas sus flores blancas con pétalos que crecen hacia atrás. Otro rasgo llamativo es el color del envés de sus hojas: violeta. 


Pà de porc (pan de cerdo), o Cyclamen balearicum creciendo entre hojas de un pino aislado.

Por supuesto, seguimos encontrando hornos de cal. Como veis, antaño hubo una buena industria explotando este recurso en la Sierra.


Y otro horno de cal más...

La entrada al horno, por si alguien quiere ver qué se cuece...

Poco después de pasar por este horno salimos del encinar y vamos a parar a un cruce de caminos en el que hacemos un alto para comer. Un trozo de pan y un butifarrón, queso y naranja. Y vuelta a arrancar.

Seguimos por encinar, pero ahora más abierto, a través de un camino notablemente más ancho. Llegado un punto, nos encontramos con una antigua sitja, una plataforma redonda de piedra y tierra que los carboneros utilizaban para apilar madera de encina y fabricar carbón vegetal por combustión incompleta. Al igual que en el caso de los hornos, estas construcciones abundan en la Sierra de Tramuntana. La madera de encina tiene un alto poder calórico, lo que la hace adecuada para este fin, y en el pasado en Mallorca estos bosques fueron explotados de forma sostenible para producir combustible. 


Sitja de carboner. Frecuentemente en las cercanías construían también una pequeña cabaña.

El encinar es ahora más abierto y el camino más ancho y despejado.

El hecho de que el bosque no sea tan frondoso nos permite ver de nuevo plantas heliófilas creciendo entre las encinas, como el càrritx que se ve en la siguiente foto, abajo a la izquierda.


Heliófilas y umbrófilas conviviendo en paz y armon... dura competencia.

Finalmente el encinar desaparece para dejar paso a un paisaje arbustivo. El camino, totalmente despejado, está rodeado ahora de lentiscos (Pistacia lentiscus), madroños (Arbutus unedo), estepa blanca (Cistus albidus) y otras muchas especies que crecen densamente pero sin alcanzar una excesiva altura, aunque también hay algunas encinas aisladas. Al fondo volvemos a avistar un señor pinar, en el cual nos habremos de internar girando a la izquierda para alcanzar la cumbre. Pero para eso habréis de esperar al desenlace de la excursión, próximamente en vuestro blog favorito este blog. 


De verdad, a estas alturas de la excursión se agradece un poco de camino llano y recto.

Mientras tanto os dejo un enlace al blog "Sangrando en Verde" para que aprendáis cositas sobre el Cyclamen balearicum.





NOTA: Este post participa en la XX edición del Carnaval de Biología, que hospeda Multivac42 en su blog Forestalia, y cuya temática es, como no podría ser de otra forma, "En el bosque...".

domingo, 30 de diciembre de 2012

Excursión por la Comuna de Bunyola (I): el Penyal de l'Honor

Tras mi retorno a Mallorca era imperativo planificar alguna excursioncilla. El viernes pasado, día 28 de Diciembre, me puse las botas de montaña y fui a la Comuna de Bunyola con un antiguo compañero de clase. Hacía un día soleado y agradable, así que el objetivo de subir hasta la cima del Penyal de l'Honor era más que aceptable. Lo primero de todo, dejar el coche aparcado en una pequeña explanada al pié de la montaña, al lado de este cartel. Haced clic sobre las fotos para ampliarlas.

Horari de Sa Comuna de Bunyola: de 9 h a 17 h. Me pregunto si vendrán a echarte pasada la hora...

En esta parte inicial, el camino circula entre cultivos y casas de campo (demasiadas para mi gusto).

Cultivo al lado del aparcamiento.

Por esta zona, entre las ramas de un olivo, pudimos detectar un nido abandonado entre las ramas de un pequeño olivo (Olea europaea).

Un nido abandonado. Y mientras tanta gente sin hogar...


Es posible observar abundante flora ruderal a los lados del camino.

Flora ruderal creciendo feliz y contenta al lado del camino.


Al cabo de no mucho rato de subida ya se pueden hacer algunas fotos de Bunyola desde el camino.


Bunyola
En esta zona encontramos un sustrato formado principalmente por roca calcárea, con poco suelo. La especie dominante es el pino carrasco (Pinus halepensis), del que encontramos sobre todo ejemplares adultos. El sotobosque no es demasiado espeso, quizás en parte debido a actividades de gestión. En la fotografía siguiente se aprecia un área con pinos jóvenes, que fue pasto de las llamas y ahora está regenerándose.
Pinar creciendo con poquito suelo

Desde la curva en el camino en la que se hizo la fotografía anterior hay una buena panorámica. Sólo hay que mirar hacia el otro lado...

No os acerquéis mucho al borde no sea que tengamos un disgusto...

Al cabo de poco nos salimos del camino asfaltado y seguimos por un sendero de tierra y piedras. Aquí el pinar presenta un sotobosque más denso y las encinas (Quercus ilex), de las que antes apenas se observaban algunos ejemplares de pequeño tamaño, ganan presencia progresivamente. Casi al inicio del camino encontramos un pequeño grupo de cabras asilvestradas de las que tuve tiempo de fotografiar dos antes que se fueran saltando ladera abajo. Hay controversia sobre cómo gestionar la presencia de estos animales en la Sierra, que en exceso puede resultar dañina para determinadas especies vegetales.


Beeeeeeee!!!!

En este mismo camino no tardamos en encontrar un horno de cal. Son abundantes en la Sierra de Tramuntana; la roca calcárea aportaba el calcio que al oxidarse forma cal, y la madera de encina el combustible de buena calidad del que extraer el calor necesario. El horno podía estar encendido durante días y días antes de concluir el proceso. Originalmente estaban cubiertos con una cúpula, pero actualmente sólo quedan los muros de piedra que revestían la excavación en el suelo donde estaba el horno. 

Esto sí es un horno y no lo que tengo en la cocina.
En la foto anterior se observa cómo dos pinos han logrado crecer encima del mismísimo muro del horno. Aunque no se aprecia en la imagen, su altura es considerable. A continuación un detalle de las raíces de uno de ellos:

Creciendo al límite, como un campeón

Proseguimos por la senda. Definitivamente ya hemos dejado el camino asfaltado atrás.


Cebolla albarrana (Urginea maritima), en Mallorquín "ceba marina" o "ceba d'ase".

Brezo (Erica multiflora). Por lo general esta especie presenta flores rosadas y, a diferencia de otras ericáceas, crece en suelos calizos.

Aquí el camino discurre todavía dentro del pinar, para entrar dentro de poco en otro tipo de bosque habitual en la Sierra: el encinar. Pero para eso tendréis que esperar al siguiente post...

Continuará...


NOTA: ¡Ya podéis ver la segunda parte de la excursión AQUÍ!

sábado, 24 de noviembre de 2012

Aprendiendo de árboles en Puen Pecadó

Este verano pasado fui de excursión al Pirineo con un amigo, concretamente al Parque de Posets-Maladeta, en Huesca. Hicimos la excursión del Puen Pecadó, cerquita de un pueblo llamado San Juan de Plan, de una dificultad media/baja y de recorrido cerrado (es decir, el camino da la vuelta y desemboca en el punto de partida, de modo que no hay que volver atrás). La excursión comienza precisamente en el puente llamado Pecadó, desde el que se ve que los vecinos del valle arrojaban a los pecadores. Para que os hagáis a la idea, 50 metros por debajo de este se ve el agua circulando entre unas rocas de apariencia bastante sólida. Yo cometí el maldito error de dejarme la cámara en el coche, pero mi compañero fotografió la mayoría de carteles divulgativos que siembran la ruta, así que aquí tenéis un post sobre árboles del Parque Natural de Posets-Maladeta. Cada cartel habla de aspectos tanto naturalísticos como culturales de los árboles. Para leerlos bien, ampliad la imagen clicando encima.


Excursión de Puen Pecadó-Puen d'El Molín o de la Fondería, en el Parque Natural de Posets-Maladeta, cortesía del Gobierno de Aragón.

El Puen Pecadó y el tilo o tellera (Tilia sp.)

El avellano o vellanera (Coryllus avellana L.)

El chopo o lombardo (Populus nigra)

El escaramujo, rosal silvestre o carronera (Rosa canina)

El boj o buxo (Buxus sempervirens)

El quejigo o caixigo (Quercus faginea)

La mimbrera o salieto (Salix eleagnos angustifolia)

El pino o pín royo (Pinus sylvestris)




viernes, 23 de noviembre de 2012

Charla "¿Qué es un árbol?" Bibliografía y agradecimientos.

Gracias a @freyi por el árbol.
Para quienes hayan asistido a mi charla sobre árboles en el evento de Hablando de Ciencia celebrado en Barcelona y estén interesados en las fuentes utilizadas, aquí una lista. Para los que no hayan venido... ajo y agua.

El árbol, de Bernard Fischesser. Una obra divulgativa aconsejable para todos los públicos.

Tree Rings and Evinronment Dendroecology, 1996, de Fritz Hans Schweingruber. Un libro tochote y viejuno pero muy interesante. Dirigido a gente con cierto nivel.

Un artículo sobre los calamites. También se aconseja tener conocimientos previos:
Volume 185, 1 October 2012, Pages 64–78

Otro sobre el crecimiento secundario en árboles fósiles. Este al menos está en castellano:
Josefina Bodnari, Eliana Paula Coturel, El origen y diversificación del crecimiento cambial atípico en plantas fósiles: procesos del desarrollo involucrados Bol. Soc. Argent. Bot. 47 (1-2): 33-70. 2012


¿Qué hacer cuando puedes vivir siglos? Dibujo de factura propia. Gracias a @freyi por darle color.



Agradecer por sus comentarios acerca de cuestiones científicas a:
Emília Gutiérrez
Daniel Nadal

Por prestarme fotografías propias a:
Daniel Nadal

Por dibujar el árbol de la portada y colorear mi caricatura del cierre a:

Por hacer posible el acto a:
Los ponentes, Jorge Mederos, Daniel Nadal y Mario Beltrán; a Rubén Lijó por trabajarse el cortometraje; a la ACCC por el apoyo logístico y difusión, en particular a sus socios Raul Toran y Rubén Permuy; al Colegio de Periodistas de Cataluña por la infraestructura y, por supuesto, a todos los asistentes.

Y no olvidéis que:
Este acto es una iniciativa de Hablando de Ciencia.




... me parece que no me dejo a nadie. 




domingo, 18 de noviembre de 2012

Hablando de ciencia habla de árboles

Estas últimas semanas he estado liado preparando lo que desde Hablando de Ciencia ya se ha anunciado: una sesión de microcharlas, una de las cuales impartiré yo mismo, y la presentación del corto El Drago Milenario, de Rubén Lijó. Realmente, en HdC hemos trabajado para organizar esto mismo en multitud de ciudades españolas, con motivo de la Semana de la Ciencia, pero es a mi a quien ha tocado hacerme cargo del evento en Barcelona. ¿El tema? Los árboles y los bosques. ¿El lugar? El salón de actos del Colegio de Periodistas de Cataluña. Inmejorablemente situado al lado de Plaza Cataluña, centro neurálgico de Barcelona. Aquí tenéis un mapa. ¿El momento? A las 18:30, el próximo viernes 23 de Noviembre. ¿El programa? Podéis leerlo a continuación:


Microcharlas divulgativas:
¿Qué es ser un árbol? (Gerardo Costea, biólogo, miembro de Hablando de Ciencia)
Los árboles son organismos fascinantes que forman parte de nuestra vida cotidiana, pero ¿cuántos sabríamos decir qué son realmente? ¿Qué los distingue de otras plantas y caracteriza? La Ciencia tiene las respuestas.

Biodiversidad en el dosel. Explorando la frontera más alta. (Jorge Mederos, biólogo, investigador en el Museu de Ciències Naturals de Barcelona)
Somos animales caminadores, y como a tales el bosque se nos presenta habitualmente desde su parte baja: el sotobosque. El dosel, dominio de seres trepadores y voladores, es un mundo totalmente diferente. Afortunadamente, los científicos han hallado el modo de explorarlo y descubrir sus secretos.

Gestionando el bosque mediterráneo: estrategias de gestión forestal adaptada a las necesidades del siglo XXI (Daniel Nadal, biólogo, miembro del departamento de Ecología de la UB)
El bosque ha formado parte de la cultura y los medios de subsistencia de la población en el mediterráneo desde sus inicios. Actualmente, con el abandono de los mecanismos de producción y explotación tradicionales, el bosque mediterráneo requiere del tratamiento y el cuidado de la sociedad para enfrentar con buenas expectativas el reto del cambio climático

¿Ecología del fuego? ¿de qué me estás hablando? (Mario Beltrán, ingeniero de montes del Área de Gestión Forestal Sostenible, Centre Tecnològic Forestal de Catalunya)
Los incendios forestales son parte del ecosistema mediterráneo. Lejos de considerarlos como catástrofes, el conocimiento sobre la ecología del fuego nos permite entender mejor esté fenómeno, pero también plantear el debate sobre qué medio natural queremos y qué pide la sociedad a los bosques.



Agradecer a la Associació Catalana de Comunicació Científica (ACCC), que ha colaborado en la organización al ayudarnos a encontrar un lugar donde realizar el acto y por la difusión, particularmente a Rubén Permuy, que es quien ha llevado el tema desde ahí; al Colegio de Periodistas de Cataluña por ceder el local; a Raul Toran por el apoyo prestado; a Aitor por ayudarme a completar la lista de ponentes y por la difusión; a los ponentes mismos por prestarse voluntarios para esto; y por supuesto, a cualquiera que haga difusión de esto y a quien se acerque a ocupar un asiento en la sala. Si resulta que Barcelona os pilla lejos, siempre podéis echar un vistazo a la web de HdC; quizás os encontréis con que en vuestra ciudad también tengamos algo planeado.


Tenéis permiso para imprimir cientos de copias y empapelar vuestro barrio con este cartel.







jueves, 8 de septiembre de 2011

Dendrocronología

Empezaré este post con una definición:

Dendroecología
: rama de la biología que estudia la ecología de los árboles, es decir, cómo interaccionan con el ecosistema en el que se encuentran.

Un bosque es una inmensa base de datos en la que cada elemento contiene algún tipo de información que podemos extraer si sabemos cómo hacerlo. Los troncos de los árboles, concretamente, guardan una gran cantidad de datos acerca de la historia del árbol y del entorno que le afecta, y gracias a que la madera es un material que se descompone lentamente, sobre todo cuando el árbol vive y tiene mecanismos de defensa, un tronco puede proporcionar información de muchos años atrás. Pero, por supuesto, esa información está codificada, y hay que saber descodificarla. Ahí entra en juego la dendrocronología.

Dendrocronología: disciplina que lleva a cabo el análisis y datación de los anillos de los árboles. Tiene aplicaciones en diversos campos, desde la arqueología o la criminología hasta la climatología. Pasando, por supuesto, por la dendroecología.


Compañero dendroecólogo contemplando la enorme base de datos que recubre el macizo del Montseny, en Cataluña. En este caso su única finalidad es el disfrute de las cualidades estéticas del paisaje, para lo cual los científicos también están capacitados.


Cuando empecé mi máster sabía que quería hacer un proyecto relacionado con la ecología terrestre. O quizás que tocase de algún modo la interacción entre ecosistemas terrestres y acuáticos. Lo que no pensaba es que acabaría metido en el mundo de la dendroecología. Y menos aún contado anillitos.

Algunos me preguntan, a veces no estoy seguro de si en serio o en broma, si talamos los árboles para poder observar los anillos. Creo que en serio, por el tono y la expresión con que lo hacen. Pese a lo que puede leerse al final de mi anterior artículo, los ecólogos no van por ahí talando árboles alegremente. Aquello era ironía, lo aclaro por si alguien lo dudaba. Para observar los anillos de los árboles se realizan extracciones de testigos (también llamados con frecuencia cores, su denominación en Inglés).


Descarga de un archivo mediante el uso de una barrena de Pressler sobre un abeto. Se hace rotar para que penetre en el tronco, como si de un sacacorchos hueco se tratase. La herida tendrá pocas consecuencias para el árbol, que a buen seguro en peores lances se habrá visto.























Los testigos se extraen del tronco del árbol con un tipo de barrena hueca denominada barrena de Pressler. Al ir penetrando el tubo en el tronco del árbol, una muestra de madera queda dentro de éste. El testigo se extrae y se deja secar unos días. A continuación se pega con cola sobre un soporte de madera y se pule con lija, para que la superficie quede lisa y los anillos puedan apreciarse con nitidez.



Dos testigos de madera montados sobre guías y pulidos, con su correspondiente código de identificación. El de la izquierda es de madera de abeto; sus anillos son más claros y definidos que los del de la derecha, perteneciente a haya.


Una vez preparados, se analizan utilizando potentes lupas. Lo primero es datarlos, es decir, establecer a qué año corresponde cada anillo. Puesto que la gran mayoría de árboles formadores de anillos fabrican uno anualmente, de dentro hacia afuera, en principio la datación consiste en asumir que el anillo más externo, el que está tras la corteza del árbol, es el del último año, y luego ir contando hacia el centro. Cinco anillos, cinco años atrás, diez anillos, una década, cien anillos, y estaremos palpando madera de un siglo de antigüedad.

Esto a primera vista parece sencillo, pero a veces los anillos no son del todo claros y los límites no se distinguen bien; en ocasiones parece haber dos donde sólo hay uno, o puede haberlos ausentes. Estos problemas se solventan comparando los testigos de diferentes árboles entre sí, buscando cuadrar los llamados “anillos característicos”, y que servirán de referencia: aquellos visiblemente más estrechos o anchos que los contiguos, y que suelen coincidir en la mayoría de árboles porque el año al que corresponden ocurrió algún evento que afectó al crecimiento de todos ellos, por ejemplo una fuerte sequía. Es un trabajo tedioso, digno de aparecer en los pasatiempos del periódico. Pero si se hace bien, el resultado final produce la satisfacción que se siente cuando las cosas salen como tienen que salir.

Testigo bajo una lupa, dispuesto para ser datado. Aunque aquí no aparece, el café es de vital importancia en esta fase de la investigación, tanto como cualquier otro de los elementos de la fotografía. La imagen fue tomada en el laboratorio de dendroecologia del departamento de Ecologia de la UB.


Una vez datados los testigos, la anchura exacta de los anillos puede ser determinada utilizando una mesa de medición: una plataforma que puede desplazarse sobre un carril, indicando a un ordenador conectado a ella la longitud del desplazamiento. El testigo se coloca sobre la plataforma, y con una lupa se enfoca el inicio de un anillo, luego se desplaza la plataforma (y por tanto el testigo que está sobre él) hasta que vemos en el centro del ocular el final del anillo, quedando su grosor registrado en el ordenador. Actualmente también pueden usarse imágenes de scaner y hacer las medidas sobre estas con programas informáticos, aunque cuando hay dudas siempre es mejor la lupa, por su mayor nitidez y porque permite manipular la madera.


Mesa de medición. En la pantalla del ordenador se aprecia la representación gráfica de las anchuras de los anillos de diferentes testigos. En esta fase el café no es tan crucial como en la anterior, pero su importancia sigue siendo destacable. La imagen fue tomada en el laboratorio de dendroecologia del departamento de Ecologia de la UB.


Sabiendo la anchura de los anillos podemos determinar el ritmo de crecimiento de los árboles y sacar conclusiones de diferente índole con este conocimiento. En algunos estudios además de medir la anchura se realizan análisis químicos de los anillos. Eso ya depende de lo que se desee investigar.

Evidentemente, es mucho mejor disponer de una sección completa de tronco, pues proporciona mucha más información. Puede que en un lado del tronco, por ejemplo, haya cicatrices debidas al fuego, o las marcas características de una infección, pero no las observaremos si extraemos el testigo desde el otro lado. Sin embargo, como comentaba antes, raramente se talan troncos expresamente para analizarlos, y lo más normal es obtener los discos de árboles ya muertos, que han caído o han sido talados por otros motivos.





Este post es mi participación en la sección de fotografía del Primer Biocarnaval de Verano. Las participaciones de otros autores pueden verse en el blog Micro Gaia de @Raven_neo

martes, 30 de agosto de 2011

Adaptaciones de las plantas al verano mediterráneo

Estamos en verano, y muchos aprovechan las vacaciones y el buen tiempo para ir al campo y a la montaña, y estar en contacto con lo que todavía queda de naturaleza. Algunos simplemente pasearán y disfrutarán del paisaje. Otros mirarán más a fondo su entorno, se fijarán y se harán preguntas. Quizás algunos de vosotros seáis de esos. Si es así, ¿os habéis planteado por qué las plantas son como son? ¿Cómo se las apañan para vivir donde lo hacen? En tal caso, quizás os interese seguir leyendo. Si no, puede que también. Haré algunos apuntes acerca del caso de las plantas mediterráneas.

Son dos los factores principales que condicionan la vegetación que podemos encontrar en un lugar: la composición y estructura del suelo, y el clima. En cuanto al suelo, es un factor que actúa en una escala espacial pequeña: podemos pasearnos ahora por un roquedo seco y con apenas unas cuantas grietas para que las plantas arraiguen, y tras recorrer medio kilómetro encontrarnos sobre el suelo húmedo, profundo y fértil que rodea a una charca. El clima, sin embargo, actúa sobre grandes escalas espaciales. Grandes extensiones de territorio presentan un mismo clima, con variaciones y excepciones locales que dependen de accidentes geográficos concretos (como la presencia de montañas). Por ejemplo, el clima mediterráneo afecta a toda la cuenca mediterránea, al igual que a buena parte de California, a Suráfrica, parte de Chile y una región de Australia.

La caracteristica del clima mediterráneo que lo diferencia de cualquier otro clima es que presenta un periodo de aridez estival que contrasta con la presencia de lluvias durante el resto de las estaciones, en especial en primavera y otoño. Existen climas, como el desértico, en los que la aridez es una constante, en otros en cambio llueve todo el año. Algunos presentan estaciones secas y húmedas, pero las temperaturas son siempre altas, por lo que no se puede hablar de un periodo estival.

Diagrama ombrotérmico característico de un clima mediterráneo. El mes de verano, cuando las temperaturas son altas, coincide con escasez de precipitaciones, y ocurre lo contrario al llegar el frío, que en cualquier caso es relativamente suave. Este diagrama corresponde al Puig de Sta. Magdalena, en Inca (Mallorca).

La vida prospera mejor cuando las temperaturas son altas. Una mayor temperatura favorece las reacciones químicas, y un ser vivo funciona a base de estas. Con el frío, el metabolismo desciende y todo en el organismo funciona más lento. Las bacterias se replican más rápidamente a mayor temperatura. Los reptiles necesitan calentarse al sol para estar más activos, y uno de los grandes éxitos de mamíferos y aves es poder mantener su cuerpo siempre caliente. De igual modo, las plantas también crecen mejor cuando el Sol calienta.

Igualmente, la vida necesita del agua líquida para subsistir. El agua es un componente esencial de cualquier ser vivo. De hecho, las mismas reacciones químicas que se ven favorecidas por la temperatura tienen lugar en una disolución acuosa que llena las células. Las plantas, además, necesitan del agua para conseguir nutrientes, pues entran disueltos en esta a través de las raíces. Dos de los ecosistemas más biodiversos y dinámicos de la Tierra, las selvas tropicales y el gran arrecife de coral, no sólo son cálidos, sino que también disponen de abundante agua.

El clima mediterráneo es un clima que presenta dificultades para las plantas. En la época de calor, el verano, escasea el agua, mientras que al llegar las lluvias la temperatura desciende. Cuando se tiene lo uno, falta lo otro. En todo caso, los inviernos mediterráneos no son muy rudos, y menos aún las primaveras y los otoños, así que son periodos que no suelen resultarles especialmente problemáticos, al menos no en comparación con los inviernos de otros climas. El auténtico desafío para las plantas mediterráneas está en sobrevivir al verano. Para esto, la evolución las ha dotado de mecanismos de diferente índole. A continuación comentaré algunos:

Un paisaje mediterráneo típico.  En primer lugar se observan algunos olivos pequeños. Arriba a la izquierda, en primer plano, podemos ver que tienen hojas bastante pequeñas. Tras el camino crecen algunas encinas, y al fondo observamos un bosque de pinos, otra planta con hojas adaptadas a la sequía. La foto se tomó en Biniamar (Mallorca).

Las hojas de las plantas tienen una cara superior, el haz, y una cara inferior, en envés. En esta última encontramos los estomas, pequeños poros invisibles a simple vista por los que la planta toma aire y por los que pierde agua por transpiración. Como es natural, en un ambiente árido le interesará perder la menor cantidad de agua posible. Cerrar los estomas parece la solución, pero no basta. Las hojas de muchas plantas mediterráneas, como la encina o el olivo, tienen cutículas gruesas e impermeables, lo que ofrece una protección adicional. El problema es que estas hojas son caras, y son más pequeñas. Si no falta el agua, una planta con hojas más anchas y finas tendrá ventaja, por eso este diseño no lo encontramos en todos los ambientes.

Otra adaptación consiste en dificultar el movimiento del aire alrededor de los estomas. La hoja transfiere agua al aire que está en contacto con ella, pero sólo hasta que ese aire llegue a un punto de saturación. Si el aire se mueve, por ejemplo debido al viento, se irá renovando y no llegará a saturarse, por lo que la hoja seguirá transpirando. La evolución ha dotado a algunas plantas de estructuras para evitar este inconveniente. Así, podemos encontrar plantas como la jara blanca cuyas hojas están cubiertas de pelitos que impiden el movimiento del aire sobre la superficie de la hoja, o el romero, que las tiene curvadas sobre sí mismas, de modo que el envés queda como en una ranura en la que el aire permanece bastante quieto.

Flor y hojas de romero (Rosmarinus officinalis). Puede observarse como están curvadas, de modo que el envés queda menos expuesto. El color blanco que tiene este se debe a que además también tiene pelos, igual que la jara blanca (Cistus albidus). La fotografía se ha tomado del Herbari Virtual del Mediterrani Occidental.

Estos pelitos, además, al ser de color blanco reflejan la luz. De este modo ofrecen a las hojas una protección adicional contra un exceso de radiación, que podría llevar a un sobrecalentamiento de la hoja y a fallos en su funcionamiento. Cuando la temperatura de una hoja sube por encima de determinado umbral, abre sus estomas al máximo, por lo que empieza a transpirar. Es algo equivalente a nuestro sudor: las moléculas, para "saltar" de la superfície de nuestro cuerpo al aire, absorben algo de energía, disminuyendo nuestra temperatura. Precisamente por esto refrescan los ventiladores: hacen que el aire se mueva sobre nuestra piel para que el agua se evapore más fácilmente de ella. Sin embargo, una planta en situación de escasez de agua sólo recurre a esto en casos críticos, puesto que no puede permitirse derrochar lo más mínimo.

Precisamente, en casos extremos de crisis existe la opción de hacer recortes en los presupuestos para reducir gastos. Así, algunas plantas pueden perder en verano gran parte de las hojas y ralentizar mucho su crecimiento. De ese modo consumirá mucho menos, y podrá superar la escasez apretándose el cinturón.

Las anteriores adaptaciones son útiles para resistir en condiciones de escasez de agua. Pero existe la alternativa de evitarlas. ¿Cómo puede hacer tal cosa una planta, que no puede moverse para buscar un lugar mejor? Algunas plantas tienen una vida corta pero intensa. Nacen en primavera, crecen rápidamente, y mueren en verano, dejando muchas semillas que repetirán el ciclo el año siguiente. De ese modo, no sólo han de preocuparse por resistir el periodo estival, sino que también evitan el invierno. De estas plantas se dice que son anuales, y ejemplos de ellas son la mayoría de las gramíneas, como el trigo, la avena o la cebada. Otras plantas hacen algo similar, sólo que al llegar los tiempos difíciles no mueren: una parte de ellas, una raíz o un bulbo con reservas, queda bajo el suelo en estado latente, esperando a que vuelvan las condiciones adecuadas para reanudar la actividad.


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Este artículo es mi primera contribución a un carnaval de biología, concretamente a la segunda parte de la Primera Edición de Biocarnaval de Verano, que alberga @DrLitos en su blog ¡Jindetrés, sal!, en el cual podréis ver el resto de participaciones. Los que no hayáis podido coger la mochila para salir al monte a ver plantas, no podréis decir que no se os ofrece la oportunidad de disfrutar de la biología.