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domingo, 30 de noviembre de 2014

Colirrojo tizón en Mallorca

Este terrible depredador no es un león cazando una cebra, ni siquiera un halcón matando una rata. Se trata de un colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) picoteando hasta la muerte a una oruga. Puede observarse como dirige sus ataques fundamentalmente a la zona de la cabeza, con el objetivo de matarla para a continuación engullirla entera. Sin duda ese día almorzó en condiciones. Ocurrió hace un par de días en Mallorca.



domingo, 28 de septiembre de 2014

Buitres leonados (Gyps fulvus) en el Bajo Aragón

Tras pasar la segunda mitad de este Septiembre en el pueblo (La Mata de los Olmos, en Teruel), he vuelto cargado a casa de fotos tomadas en el monte, e incluso he experimentado un poco con la cámara y he capturado algunas imágenes de vídeo. Aquí tenéis a dos buitres leonados (Gyps fulvus) de los muchos que pueden contemplarse en la zona, donde son abundantes dado que existe un comedero al que se les arroja alimento. En determinados momentos es posible contemplar bandadas inmensas de estos animales de vuelo majestuoso.




jueves, 24 de enero de 2013

En una habitación de L'Hospitalet del Llobregat...

Una de las cosas buenas de ser biólogo de bota es que no se necesita ir a la selva tropical o a la sabana africana para admirar criaturas fascinantes. El buen biólogo de bota puede disfrutar tanto navegando al lado de una ballena azul como examinando bajo la lupa a un ácaro recogido en una maceta de su ventana. Fue precisamente gracias a ese superpoder que el Octubre del año pasado, 2012, pude vivir una aventura de varios días sin salir de mi habitación.

Llevaba en aquel entonces viviendo yo en l'Hospitalet del Llobregat unos dos años. Desde Mallorca mis padres me mandaban ocasionalmente algún paquete con víveres diversos, algunos de los cuales almacenaba en mi habitación. Y en uno de ellos es donde empezó todo. Una bolsa de cacahuetes quedó por ahí guardada, esperando a que me dispusiera a devorar su contenido, pero se me adelantaron: para cuando quise darme cuenta estaba infestada de larvas de alguna especie de la familia de los lepidópteros (mariposas) desconocida para mi. Ignoro si los huevos fueron depositados allí o llegaron desde la isla, pero fuera como fuera, ahí estaban. Tan pronto pillé a las ladronas podría haberlas destruido, pero decidí que sería más interesante ver qué salía de ahí, así que me dispuse a esperar.


He aquí un ejemplar de esas pequeñas saqueadoras golosonas.

Las orugas debían estar realmente hambrientas, puesto que acabaron perforando la bolsa de plástico con sus minúsculas mandíbulas de insecto. Hay que entender que una larva es un organismo cuyo único fin en este mundo es comer: comer, comer y comer, y engordar lo suficiente para poder transformarse en un adulto. La cuestión es que las muy puñeteras salieron caminando en todas direcciones y se dispersaron por la habitación. Las había en el techo, en las paredes, en la estantería, en el armario y en la mesa. Quizás era el momento de ponerme serio y hacer limpieza... pero volví a decidir esperar. Me limité a eliminar las que encontraba la cama, el escritorio, los libros, el portátil o la ropa, pero al resto las dejé hacer. ¿Y qué hicieron? Pues lo que cabía esperar: la metamorfosis.

Cuando una larva encontraba un rincón de su agrado tejía un minúsculo refugio de seda dentro del que permanecer mientras completaba su transformación. Así pues, al cabo de no mucho tiempo mi habitación se llenó de mariposas, de una especie pequeña y poco llamativa: Plodia interpunctella, algunos de cuyos nombres comunes son palomilla o polilla de la fruta seca (muy adecuado).


Plodia interpunctella. Gracias a la gente de biodiversidadvirtual.com por la identificación.


Podría pensarse que el experimento finalizaba aquí. De hecho es lo que pensaba yo mismo, pero me equivocaba: lo mejor estaba por llegar. Había más provisiones de frutos secos en mi habitación, y en ellas, en secreto, una nueva generación de orugas dedicaba la totalidad de su tiempo a engullir. Si la otra vez fueron cacahuetes, ahora eran nueces. Tras descubrirlo, quizás en parte motivado por el aburrimiento, decidí mostrarme conforme con que completasen de nuevo su ciclo. Volvieron a invadir las paredes y muebles de la habitación, pero esta vez algo fue diferente.

No tardé muchos días en hallar una cantidad significativa de minúsculos bichitos posados sobre la pared, en las proximidades de una lámpara cuya luz probablemente los atraía. Tras observarlos más detenidamente llegué a la conclusión de que se trataba de himenópteros, como las hormigas, las abejas o las avispas. Y de hecho esto último es lo que eran: avispas, pero no de esas de mandíbulas poderosas que pican como un rayo, sino avispas parasíticas. ¿Y qué demonios podrían estar haciendo en tamaña cantidad en mi habitación? La verdad es que no puedo afirmarlo con rotundidad, pero puedo establecer hipótesis. Estos insectos se caracterizan por su curioso ciclo reproductor: buscan a otro bicho y depositan sobre él huevos de los que nacerán larvas que se alimentarán de su huésped. Carne fresca. Algunas cazan y paralizan arañas, por ejemplo, y las encierran en una madriguera que construyen a tal fin. Otras buscan una oruga y ponen sus huevos encima de ella. ¡Sí, habéis leído bien! ¡He dicho una oruga! ¿Podría ser?


El misterioso himenóptero, de apenas un par de milímetros.

La verdad es que tras hacer un examen detallado de las orugas que había diseminadas por el cuarto pude observar que algunas de ellas estaban anormalmente flácidas y débiles. Muchas, directamente, habían muerto y se secaban pegadas a la pared. Y sobre una encontré una avispa con su largo ovipositor, e incluso parecía haber depositado huevos, aunque no me atrevería a jurarlo. Por último, pude contemplar una oruga sobre la que parecía haber una larva mucho más minúscula que ella, si bien no tengo la certeza de que realmente se tratase de eso. 


¿Una mamá avispa parasítica procurándoles un futuro a sus retoños?


En el portal de biodiversidadvirtual.com no han sido capaces a día de hoy de identificar la especie de la avispa, pero algún alma caritativa ha tenido la bondad de sugerir su pertenencia al género Bracon. Una búsqueda en internet revela fácilmente que existe al menos una especie de avispa parasítica que pone sus huevos en las larvas de Plodia interpunctella, y su nombre es, adivina adivinanza... ¡Bracon hebetor! La cual es, por cierto, sumamente parecida a los pequeños himenópteros que se habían instalado en mi habitáculo. No puedo afirmar que se trata de la misma especie, pero parece muy probable... 


¿Podrían ser larvas de Bracon hebetor dándose un festín?

¿No os ha parecido emocionante? A mi tanto o más como el momento en el que el león se lanza sobre la cebra. Pero sobre todo, daos cuenta del detalle clave: pude vivir esta apasionante experiencia sin salir de una habitación enclavada en las entrañas de la ciudad. Sólo hace falta saber mirar.


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Un enlace con fotografías de B. hebetor, para que juzguéis:

domingo, 8 de julio de 2012

Félix Rodríguez de la Fuente y la aventura de la vida.

Probablemente la obra más conocida de Félix Rodríguez de la Fuente sea su mítica serie televisiva documental "El hombre y la Tierra". Sin embargo, su actividad divulgativa es mucho más extensa, y también trabajó en la radio. A través de este enlace podéis acceder a una impagable colección de podcasts, y escuchar las emisiones de "La aventura de la vida". Disfrutadlo.

http://www.rtve.es/alacarta/audios/la-aventura-de-la-vida/

jueves, 22 de abril de 2010

Tarentola mauritanica

Tarentola mauritanica (Linnaeus, 1785). En español, salamanquesa común, en catalán, dragó (dragón). Este pequeño reptil de la familia de los gecónidos, de alrededor de diez centímetros de largo, fué fotografiado en el Puig de Santa Magdalena, el 27 de Febrero de este mismo año. Estaba tomando el sol entre las piedras,  en un camino que transcurre dentro de un matorral, y se lo veía bastante aletargado.

Gracias a que son bastante aplanadas y livianas, y a la forma de sus patas, dotadas con unas escamas que actúan como ventosas, pueden moverse con agilidad  entre rocas, muros e incluso techos. De hecho, es fácil encontrarla en ambientes habitados por el ser humano, aunque, como el ejemplar de la foto, también pueden vivir en otras partes.  

Se alimentan generalmente de artrópodos, a los que atrapan aproximándose con sigilo antes de abalanzarse sobre ellos con un rápido movimiento cuando están lo bastante cerca. Parece ser que su estrategia de caza varía, pudiendo buscar activamente a sus presas o permaneciendo al acecho. En las Islas Baleares utilizaría preferentemente el primer método, debido a ser inferior el riesgo de depredación, mientras que en la Península Ibérica mostraría el segundo comportamiento, con algunas excepciones. 

Cuando las salamanquesas son atacadas son capaces de desprenderse de su cola, que durante unos minutos permanecerá retorciéndose como un gusano. Esto teóricamente debería servir para desviar la atención del depredador, y si logran escapar, con el tiempo les crecerá otra, diferente de la anterior e incapaz de volver a repetir la jugada.


Parte de esta y más información AQUÍ.
Más fotos de la salamanquesa común en Biodiversidad Virtual.







domingo, 16 de agosto de 2009

Mudas de libélula

Hace un tiempo subía a este blog la fotografía de un odonato adulto (un imago, como se denominan a los insectos en su última fase del desarrollo). En esa ocasión se trataba de un zigóptero, un caballito del diablo; en este caso los que aparecen en las imágenes son los restos de ninfas de anisópteros, es decir, libélulas. Son mudas que permanecían sujetas a los tallos de las plantas semiacuáticas que crecían en una minúscula charca del Bajo Aragón.


Vista dorsal


Esta muda no estaba lo suficientemente sujeta como para no quedar en la posición de la foto, ofreciendo una vista ventral.



Ignoro la especie a la que pertenecen, y probablemente sea muy difícil de identificar si no es con un examen detallado. Las fotografías fueron tomadas a mediados de Julio.



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NOTA: Si bien esta edición es innecesaria para los que lean los comentarios, para aquellos que no, debo indicar que nuestra experta en zigópteros nos explica que realmente la identificación no es tan difícil como en principio pudiera parecer.



lunes, 5 de enero de 2009

Araneus angulatus (II) y Argiope bruennichi



A pesar de que esta actualización llega notablemente más tarde, esta foto fue hecha tan sólo unos días después de la del post anterior, en el que aparece otra fotografía del mismo ejemplar. La araña había cambiado su postura y ya era posible apreciar su dorso. El dibujo blanco situado sobre su abdomen permitió a los expertos del insectarium virtual identificarla como Araneus angulatus.



En el mismo jardín y en las mismas fechas, unos metros más allá, entre dos matas de espliego, construyó su tela una Argiope bruennichi. Debía medir unos dos centímetros, sin tener en cuenta las patas.


Vista dorsal



Vista ventral



Telaraña


lunes, 20 de octubre de 2008

Tela de araña

Desconozco la especie a la que pertenece esta araña que fotografié en mi jardín. Su cuerpo, sin contar las patas, debe medir en torno a los dos cm. Es gorda, repulsiva y fascinante.



He aquí un esquema de la telaraña. A la derecha un pequeño naranjo, a la izquierda un cerezo. Desde el punto donde está la araña hasta donde el hilo horizontal se une al cerezo hay casi 2 metros (medí entre 1.80 y 1.90), aunque hay varios puntos de unión entre el hilo y algunas hojas del naranjo. El hilo diagonal se une al cerezo a una altura de más de 3 metros, tal vez 4. En el interior se puede observar la trampa, que realmente es mucho más intrincada y bonita que mi burda representación esquemática. La araña permanece en una de las esquinas del triángulo de seda, agazapada en una hoja de naranjo.


Localización: Inca (Mallorca). Fecha: 19/10/2008.

domingo, 13 de julio de 2008

Caballito del diablo


Junto con las libélulas, los caballitos del diablo pertenecen al más amplio grupo de insectos de los odonatos, uno de los más antiguos de la Tierra. Generalmente son de silueta más estilizada que las primeras, pero la característica más llamativa a la hora de distinguirlos a simple vista es la forma en que quedan sus dos pares de alas cuando se posan: mientras que los caballitos del diablo las pliegan verticalmente, como se aprecia en al fotografía, en las libélulas permanecen extendidas horizontalmente.

Tanto sus larvas como sus formas adultas son voraces depredadoras. Las primeras habitan en los fondos de charcas y riachuelos, las segundas, ya capaces de volar, también buscan sus presas en los mismos ambientes húmedos en los que pasaron la primera etapa de su vida. Precisamente la fotografía fue tomada el pasado 25 de Junio en las proximidades del río Manzanares, en el parque de La Pedriza.


Veredicto de una experta en la materia:

"Calopteryx, pero la especie no la se fijo, aunque yo apostaría por un C. virgo..."





Más sobre odonatos.
Fotografía cedida generosamente por Stunt21.