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viernes, 21 de marzo de 2014

Bosques

Supongo que hoy os habéis levantado todos por la mañana con el Día Internacional de los Bosques en vuestra mente. Seguro que llevabais meses esperando a esta fecha tan señalada. Yo por mi parte podría escribir una reflexión profunda o un resumen sesudo de algún informe del estado de las masas forestales en el mundo, o cualquier otra cosa así. Pero he decidido hacer un post de consumo rápido, y así de paso usar algunas fotos que tengo en el disco duro.


Fijaros bien en que todas han sido tomadas desde dentro de bosques.


La bahía de Pollensa (Mallorca) desde la linde de un pinar. Obsérvese que los árboles crecen inclinados por efecto del viento.


Otro pinar, este en La Mata de los Olmos (Teruel), un pueblo en el que es más bien complicado encontrar un olmo. La gestión forestal mantiene el sotobosque a raya. Es un bosque de reforestación.


Otra zona del mismo pinar de la foto anterior; se conoce que a los señores de la motosierra se les acabó la gasolina. El paraíso de los pirómanos.


Seguimos en la provincia de Teruel: un bosque de ribera en las proximidades del monasterio de Nuestra Señora del Olivar (Estercuel). Esta vez el nombre sí coincide con la presencia de olivares, pero no es el caso de lo retratado en la foto, donde aparecen unos simpáticos chopos.


A diferencia de los pinares de las primeras fotos, los chopos son árboles de hoja caduca (también llamados "caducifolios" o "frondosas"); es decir, cada invierno se quedan pelados. En esta otra foto aparecen también árboles de esa categoría en torno a otro riachuelo, en este caso castaños en un bosque del macizo del Montseny (Barcelona).


También en el Montseny, a mayor altitud, encontramos unos hayedos excepcionales por su ubicación geográfica: debido a las condiciones climáticas de la Península, esta especie no crece tan al sur; sin embargo el microclima de la montaña ha permitido a este tipo de bosque persistir cuando los cambios climáticos ocurridos hace miles de años convirtieron la mayoría del territorio ibérico en un lugar inhabitable para ellos.



Feliz día Internacional de los Bosques. Y si cuando lo leéis ya ha pasado, pues tanto da; los bosques seguirán ahí... mientras no nos los carguemos.

lunes, 21 de enero de 2013

Excursión por la Comuna de Bunyola (II): el Penyal de l'Honor

En la primera parte de la excursión por la Comuna de Bunyola nos quedamos dentro del pinar a poca distancia de entrar definitivamente en un encinar. Como se aprecia en la foto, en los bordes del camino abundaban matas de Ampelodesmos mauritanica, llamadas càrritx por estos lares, una gramínea de gran tamaño y hojas de forma acintada y cortante que crece en espacios soleados y es particularmente abundante en la Sierra de Tramuntana.


Finalizando el pinar 

Dentro del encinar el ambiente es radicalmente distinto. El dosel del bosque es notablemente más espeso y llega mucha menos luz al suelo. Todavía se pueden ver algunos pinos, pero no dejan de ser árboles de cierta edad y con la suficiente altura para recibir luz solar directa, que progresivamente irán muriendo por una u otra causa. No hay ejemplares jóvenes que crezcan a la sombra para relevarlos, pues el pino es una planta heliófila (de las palabras griegas Helios, Sol; y fila, "amante de") es decir, necesita mucha luz solar. De este modo, el encinar substituye al pinar en un fenómeno conocido como "sucesión ecológica".


En pleno encinar. Sombrita güena.

Tras un rato de caminar llegamos a un cruce de caminos situado al lado de otro horno de cal, similar al que ya vimos en el primer post. 


Otro horno de cal

Así como en aquel vimos pinos arraigados sobre la pared de piedra del horno, en esta ocasión encontramos encinas jóvenes creciendo dentro.


¿Prohibido circular con bici en el horno?

Tomamos el camino hacia Cas Garriguer (está señalizado) y la espesura del bosque se incrementa. Es notable como el suelo presenta una gran cantidad de roca desnuda. Aquí aún vemos algunos pinos, pero escasos y algunos de ellos moribundos o caídos.


En la espesura del encinar. Aquí es donde uno se pone la chaqueta.

Como comenté antes, los encinares son bosques sombríos donde las plantas heliófilas no pueden prosperar. Realmente hay poca vegetación viviendo de la escasa luz que llega al suelo; el encinar se caracteriza por un sotobosque pobre, como muchos bosques maduros. Entre las plantas que vemos podemos contar musgos, que favorecidos por la humedad cubren buena parte de las rocas. También podemos encontrar en este ambiente al Cyclamen balearicum, conocido vulgarmente como pà de porc (pan de cerdo). Esta especie es un vestigio de Mioceno que hoy en día sólo podemos encontrar en las Baleares, Gerona y el sur de Francia. Son curiosas sus flores blancas con pétalos que crecen hacia atrás. Otro rasgo llamativo es el color del envés de sus hojas: violeta. 


Pà de porc (pan de cerdo), o Cyclamen balearicum creciendo entre hojas de un pino aislado.

Por supuesto, seguimos encontrando hornos de cal. Como veis, antaño hubo una buena industria explotando este recurso en la Sierra.


Y otro horno de cal más...

La entrada al horno, por si alguien quiere ver qué se cuece...

Poco después de pasar por este horno salimos del encinar y vamos a parar a un cruce de caminos en el que hacemos un alto para comer. Un trozo de pan y un butifarrón, queso y naranja. Y vuelta a arrancar.

Seguimos por encinar, pero ahora más abierto, a través de un camino notablemente más ancho. Llegado un punto, nos encontramos con una antigua sitja, una plataforma redonda de piedra y tierra que los carboneros utilizaban para apilar madera de encina y fabricar carbón vegetal por combustión incompleta. Al igual que en el caso de los hornos, estas construcciones abundan en la Sierra de Tramuntana. La madera de encina tiene un alto poder calórico, lo que la hace adecuada para este fin, y en el pasado en Mallorca estos bosques fueron explotados de forma sostenible para producir combustible. 


Sitja de carboner. Frecuentemente en las cercanías construían también una pequeña cabaña.

El encinar es ahora más abierto y el camino más ancho y despejado.

El hecho de que el bosque no sea tan frondoso nos permite ver de nuevo plantas heliófilas creciendo entre las encinas, como el càrritx que se ve en la siguiente foto, abajo a la izquierda.


Heliófilas y umbrófilas conviviendo en paz y armon... dura competencia.

Finalmente el encinar desaparece para dejar paso a un paisaje arbustivo. El camino, totalmente despejado, está rodeado ahora de lentiscos (Pistacia lentiscus), madroños (Arbutus unedo), estepa blanca (Cistus albidus) y otras muchas especies que crecen densamente pero sin alcanzar una excesiva altura, aunque también hay algunas encinas aisladas. Al fondo volvemos a avistar un señor pinar, en el cual nos habremos de internar girando a la izquierda para alcanzar la cumbre. Pero para eso habréis de esperar al desenlace de la excursión, próximamente en vuestro blog favorito este blog. 


De verdad, a estas alturas de la excursión se agradece un poco de camino llano y recto.

Mientras tanto os dejo un enlace al blog "Sangrando en Verde" para que aprendáis cositas sobre el Cyclamen balearicum.





NOTA: Este post participa en la XX edición del Carnaval de Biología, que hospeda Multivac42 en su blog Forestalia, y cuya temática es, como no podría ser de otra forma, "En el bosque...".

jueves, 10 de enero de 2013

El Boletín de la Sociedad de Historia Natural de las Baleares

Es un hecho bien conocido que en internet hay una enorme cantidad de información basura, pero no es menos cierto que si uno busca con habilidad puede encontrarse de tanto en tanto con gratas sorpresas. Hoy ha sido para mi una de esas ocasiones: he hallado el Boletín de la Sociedad de Historia Natural de las Baleares digitalizado. 

El primero de todos ellos, fechado en Febrero de 1951, comienza relatando la constitución de la Sociedad de Naturalistas de Baleares en el año 1947, así como su aún breve trayectoria y situación. Realmente, la Sociedad como tal aún no era una realidad, más bien se trataba de una sección de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Hablan de sus fines, comenzando con lo siguiente: Todo lo que sea fomentar el amor a la Naturaleza, especialmente de Baleares, tan magníficamente dotadas por el Creador, entra de lleno en nuestro plan. Para alcanzar tan elevada meta añaden objetivos concretos: conseguir un museo de Ciencias Naturales para las Baleares y una Biblioteca en la que poner al alcance de todos la Ciencia balear. El resto del boletín es un compendio de resúmenes de actas y pequeñas notas, noticias y avisos. 

Sello original. Una gaviota sobrevolando Mallorca. ¿Premonitorio?

Es notable la cantidad de ocasiones que se lee en este ejemplar el nombre de Guillem Colom Casasnovas (realmente firma como Guillermo, y no empieza a usar el nombre catalán hasta 1979; cosas de la censura franquista, supongo), micropaleontólogo mallorquín pionero cuyo nombre toma prestado el edificio de Biología y Ciencias de la Tierra de la Universidad de las Islas Baleares. Fue el primer vicepresidente de la Sociedad de Naturalistas de Baleares y en la fecha de aparición del boletín era ya presidente, tras la muerte del anterior, Miguel Massuti. En este primer número habla desde una perspectiva geológica de prospecciones petrolíferas y de un sondeo en busca de agua. También hay un curioso artículo llamado "Hipótesis sobre el fin de nuestra civilización", haciéndose eco de la conferencia de un tal Sr. Oliver, presidente del Colegio Farmacéutico, en la cual expuso la teoría del  geofísico norteamericano Hug Brow ("señor Hug Brow", dice el texto original) según la cual alguno de los casquetes polares podría aumentar tanto de tamaño que hiciese ladearse al planeta, precipitando aguas oceánicas sobre los continentes y provocando grandes extinciones. El texto aparece firmado por un tal "G.C.", tal vez Guillem Colom. El que usase sólo sus iniciales podría ser indicativo de que no acababa de creerse demasiado esta historia. Por si a alguien se le ocurre, ya aclaro que yo no fui.

A partir del año 53 el formato de los textos es más elaborado y ya empieza a tener apariencia de publicación científica. En el año 55 es cuando realmente aparece el tomo I. Hasta el momento en las portadas los boletines se trataban de "fascículos". Realmente, este volumen es una compilación de cuatro fascículos cuatrimestrales, cosa que ya se observa en el boletín del año anterior (en el cual, por cierto, aparecían por primera vez una fotografía, figuras y tablas). No se observa ningún motivo evidente por el cual cuenten a este como el primero, aunque tal vez guarde relación con el anuncio de que  el Excmo. Señor Gobernador Civil de la Provincia comunicó a esta Asociación que en fecha  2  de  agosto  último  el Ministro de la Gobernación había tenido a  bien  autorizar  su  constitución  y  funcionamiento aprobando sus Estatutos. Esto sin duda debió marcar un antes y un después. 

Sello a partir del año 1955, una vez la Asociación tuvo los papeles en regla.


El año siguiente, en el tomo II, encontramos algunos artículos en Francés (idioma de uso relativamente frecuente en Ciencia en aquellos tiempos), probablemente un síntoma de que el boletín empezaba a alcanzar cierto nivel. No obstante, hasta 1976 no encontramos ningún artículo en Catalán. En 1980 el Boletín pasa a titularse en catalán: Bolletí de la Societat d'Historia Natural de les Balears. Actualmente se pueden leer artículos en Castellano, Catalán e Inglés en proporción similar, aunque se admiten en cualquier lengua moderna.

En 2005 por vez primera aparece una fotografía en portada, cosa que se repite al año siguiente. El 2007 esta sufre un cambio definitivo hasta hoy, pasando de presentar la cubierta más sosa imaginable dos años antes a quedar prácticamente toda ella ocupada con una bonita imagen a todo color de temática naturalística, diferente en cada tomo. 

Sello aparecido en el 67. ¿Empezó a haber demasiados menorquines en la Sociedad? El actual es idéntico, salvo por la ausencia del recuadro y el texto en catalán.


¿Y a quién puede interesar el Boletín? Pues remontándonos al primer ejemplar del año 51...

Interesa nuestra labor a los amigos del mar y de la pesca, de la caza y de la montaña, del campo y de la granja, a los geólogos, mineros, entomólogos, conquiólogos, botánicos, aún a los meros contemplativos de la Naturaleza que saben vislumbrar en ella profundidades místicas y filosóficas de que con gusto les oiríamos disertar. 

¿Estáis entre ellos? Pues a leer.


domingo, 6 de enero de 2013

Visión de futuro


Titular de El País, día 3 de Enero de 2013:

Baleares avanza en su plan para privatizar los parques naturales


Cuando dice "Baleares" se refiere al actual Govern de las Islas Baleares. No se trata de una privatización del territorio, cosa que podría llevarnos a pensar el titular, sino de los servicios de gestión, como se explica en la noticia.

Clicar encima para ampliar.

Gracias a Rafa Mónico por la viñeta.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Excursión por la Comuna de Bunyola (I): el Penyal de l'Honor

Tras mi retorno a Mallorca era imperativo planificar alguna excursioncilla. El viernes pasado, día 28 de Diciembre, me puse las botas de montaña y fui a la Comuna de Bunyola con un antiguo compañero de clase. Hacía un día soleado y agradable, así que el objetivo de subir hasta la cima del Penyal de l'Honor era más que aceptable. Lo primero de todo, dejar el coche aparcado en una pequeña explanada al pié de la montaña, al lado de este cartel. Haced clic sobre las fotos para ampliarlas.

Horari de Sa Comuna de Bunyola: de 9 h a 17 h. Me pregunto si vendrán a echarte pasada la hora...

En esta parte inicial, el camino circula entre cultivos y casas de campo (demasiadas para mi gusto).

Cultivo al lado del aparcamiento.

Por esta zona, entre las ramas de un olivo, pudimos detectar un nido abandonado entre las ramas de un pequeño olivo (Olea europaea).

Un nido abandonado. Y mientras tanta gente sin hogar...


Es posible observar abundante flora ruderal a los lados del camino.

Flora ruderal creciendo feliz y contenta al lado del camino.


Al cabo de no mucho rato de subida ya se pueden hacer algunas fotos de Bunyola desde el camino.


Bunyola
En esta zona encontramos un sustrato formado principalmente por roca calcárea, con poco suelo. La especie dominante es el pino carrasco (Pinus halepensis), del que encontramos sobre todo ejemplares adultos. El sotobosque no es demasiado espeso, quizás en parte debido a actividades de gestión. En la fotografía siguiente se aprecia un área con pinos jóvenes, que fue pasto de las llamas y ahora está regenerándose.
Pinar creciendo con poquito suelo

Desde la curva en el camino en la que se hizo la fotografía anterior hay una buena panorámica. Sólo hay que mirar hacia el otro lado...

No os acerquéis mucho al borde no sea que tengamos un disgusto...

Al cabo de poco nos salimos del camino asfaltado y seguimos por un sendero de tierra y piedras. Aquí el pinar presenta un sotobosque más denso y las encinas (Quercus ilex), de las que antes apenas se observaban algunos ejemplares de pequeño tamaño, ganan presencia progresivamente. Casi al inicio del camino encontramos un pequeño grupo de cabras asilvestradas de las que tuve tiempo de fotografiar dos antes que se fueran saltando ladera abajo. Hay controversia sobre cómo gestionar la presencia de estos animales en la Sierra, que en exceso puede resultar dañina para determinadas especies vegetales.


Beeeeeeee!!!!

En este mismo camino no tardamos en encontrar un horno de cal. Son abundantes en la Sierra de Tramuntana; la roca calcárea aportaba el calcio que al oxidarse forma cal, y la madera de encina el combustible de buena calidad del que extraer el calor necesario. El horno podía estar encendido durante días y días antes de concluir el proceso. Originalmente estaban cubiertos con una cúpula, pero actualmente sólo quedan los muros de piedra que revestían la excavación en el suelo donde estaba el horno. 

Esto sí es un horno y no lo que tengo en la cocina.
En la foto anterior se observa cómo dos pinos han logrado crecer encima del mismísimo muro del horno. Aunque no se aprecia en la imagen, su altura es considerable. A continuación un detalle de las raíces de uno de ellos:

Creciendo al límite, como un campeón

Proseguimos por la senda. Definitivamente ya hemos dejado el camino asfaltado atrás.


Cebolla albarrana (Urginea maritima), en Mallorquín "ceba marina" o "ceba d'ase".

Brezo (Erica multiflora). Por lo general esta especie presenta flores rosadas y, a diferencia de otras ericáceas, crece en suelos calizos.

Aquí el camino discurre todavía dentro del pinar, para entrar dentro de poco en otro tipo de bosque habitual en la Sierra: el encinar. Pero para eso tendréis que esperar al siguiente post...

Continuará...


NOTA: ¡Ya podéis ver la segunda parte de la excursión AQUÍ!

sábado, 16 de octubre de 2010

Un poco de historia en la blogosfera.

Me entero a través de un correo del COBIB  (Colegio Oficial de Biólogos de las Islas Baleares) de que este mismo mes de octubre ha nacido un nuevo blog:

Cuyo objetivo es "compartir los aspectos más interesantes o curiosos de la Historia Forestal de Illes Balears".

Habrá que seguirlo.