miércoles, 6 de agosto de 2014

Apps recomendadas para naturalistas

Ahora que por fin tengo mi primer smartphone (cutrecillo, eso sí), he pensado que no estaría de más sacarle provecho. Así pues, el otro día lancé esta pregunta en Twitter:



Raudo y veloz, Andreu Escrivà fue el primero en responder, recomendando una magnífica guía de aves gratuita que, lamentablemente, no puedo bajar por no sé qué gaitas de incompatibilidades con el dispositivo.

Copépodo, como buen profesional de la botánica, también tenía algo que recomendar.


Mi buen amigo Jorge Mederos respalda las palabras de Copépodo y añade otra App a la lista.

Jesús Robles sigue con las recomendaciones para trabajos botánicos, y hace un poco de propaganda de su proyecto, así como quien no quiere la cosa.

Además, nos recuerda que para ir de excursión es conveniente saber por dónde anda uno.

¡Espera un momento! ¿Insuperable? Eso necesita una matización...

¿Y vosotros qué decís? ¿Algo güeno que queráis recomendar?


domingo, 15 de junio de 2014

La casta científica y el medio ambiente

Últimamente algunos debates que podríamos encuadrar en la temática Ciencia y Sociedad han estado manteniendo calientes las redes. No hace todavía dos semanas publicaba un artículo sumándome a la discusión sobre el papel de la Ciencia en las decisiones políticas, surgida a su vez a partir de otra sobre los cultivos transgénicos. No tardaría en surgir otro debate más, tras una declaración de intenciones por parte del Círculo Animalista del partido Podemos en respuesta a las declaraciones de Pablo Echenique y, sobre todo, tras la publicación de un artículo de Ruth Toledano en eldiario.es en el que la autora carga contra la experimentación animal y utiliza la poco amable expresión "casta científica" contra el colectivo de los investigadores.

Un ejemplar tipo de Homo cientificus delacastus


Dicho artículo ha sido ampliamente contestado en la blogósfera (al final de este post adjunto una relación de algunas de las respuestas), por lo que mi intención no es repetir lo que ya se ha escrito una y otra vez. Sin embargo, sí quisiera realizar una observación sobre el debate. Los argumentos que se utilizan en defensa de la experimentación animal insisten, una y otra vez, en el importante papel que esta ha cumplido y cumple aún en el ámbito de la biomedicina. Pudiera parecer de este modo que se establece una suerte de "línea roja". La idea es la siguiente: estamos de acuerdo con que los animales deben gozar de protección, sí, pero la búsqueda de una cura para el cáncer o el alzheimer justifican la experimentación, siempre bajo unos protocolos que eviten sufrimientos innecesarios. Del mismo modo, es común entre quienes defienden esta postura considerar injustificable la investigación en cuestiones de menor "trascendencia", como por ejemplo la cosmética. 

Sin embargo podríamos plantearnos si la supuesta línea roja antes señalada no es excesivamente restrictiva. Al centrarnos en el uso de animales en experimentación médica y testeo de cosmética y otros productos químicos dejamos fuera de nuestras consideraciones las investigaciones en Veterinaria, Zoología y Ecología en las que estos también son manipulados. Hace no mucho tiempo, Materia publicaba un interesante artículo en el que se sugería que la experimentación con simios podría ser útil para poner freno a los estragos que las enfermedades están haciendo en sus frágiles poblaciones salvajes. ¿Deberíamos anteponer el bienestar de los chimpancés como individuos a la conservación de su especie? ¿Y qué hay del trampeo de animales silvestres con fines de estudios ecológicos y zoológicos? ¿Es moralmente aceptable capturar artrópodos (por ejemplo) que posiblemente habrán de morir para llevar a cabo un estudio que puede ayudarnos a entender mejor las dinámicas de un ecosistema y, en particular, las de las especies estudiadas? Hay que subrayar las aplicaciones prácticas que este tipo de trabajos pueden tener en campos como la gestión de espacios naturales, la agronomía o la conservación de especies.

Y ya que hablamos de conservación, aún saliendo del campo de la ciencia básica, podemos plantearnos si es lícito matar animales en la gestión de ecosistemas. ¿Está bien eliminar individuos para controlar poblaciones que superan la capacidad de carga de un ecosistema, reintroducir depredadores a sabiendas de que no tendrán ninguna piedad hacia sus presas, e incluso tratar de exterminar a alguna especie invasora que suponga una grave amenaza para el equilibrio ecológico?

Así pues existen otras variables que pueden ser añadidas a la ecuación del debate, y las cuestiones a discutir se multiplican. Bajo mi perspectiva, la conservación del medio ambiente ofrece una justificación equiparable a la del progreso médico a la hora de defender el uso de animales, aunque evidentemente también deben establecerse protocolos para evitar capturas, muertes o sufrimientos innecesarios; no sólo por el bienestar animal, sino también para minimizar cualquier impacto ambiental que puedan tener las investigaciones. En todo caso, no me cabe duda de que habrá tantas opiniones como opinadores.



A continuación, algunos enlaces al debate:

Contra la irracionalidad por Pepe Cervera en Retiario (RTVE.es)
La casta científica y nuestra esperanza de vida por Clara Grima en eldiario.es
Sin experimentación animal no habría medicina moderna por Daniel Mediavilla en eldiario.es
Un alegato contra el animalismo por Juan Ignacio Pérez en Néxt

jueves, 5 de junio de 2014

Ciencia, política y ciudadanos.

Como sabréis muchos de los lectores, no hace muchos días que el recién electo eurodiputado por la nueva formación política Podemos, Pablo Echenique, físico e investigador titular del CSIC, respondió a una entrevista en Materia que fue intensamente contestada en las redes sociales y particularmente en los comentarios del artículo de Fernando Cervera en Naukas.

La chispa del debate fue la posición de Echenique ante los cultivos transgénicos: como científico, no considera que sean malos per se, pero defendía su prohibición, y la justificaba por la existencia de un mercado oligopólico. Creo que Pablo se equivocó en esto, pero no desarrollaré aquí mi posición dado que ya lo hice en el pasado  en este artículo con motivo de la postura de Izquierda Unida. Es justo reconocerle que admitió su desconocimiento del tema y su disposición a aceptar los argumentos que se le ofrecían al respecto. No obstante, respondiendo a través de una segunda publicación en Materia, mantuvo su defensa del programa de Podemos, por el hecho de que era lo que había votado "la mayoría", y por considerar su obligación cumplir con una suerte de "mandato imperativo" que lo ata necesariamente a la postura mayoritaria de sus votantes, aún a pesar de reconocer su disconformidad con determinados puntos. A partir de aquí surgieron en la red otras respuestas (Mauricio-José Schwarz en No que importe, Sergio Parra en Xataka Ciencia o Juan Ignacio Pérez Iglesias en Materia). Ahora el debate se había trasladado claramente sobre otra cuestión: si el político debe o no debe obrar en función de la voluntad de la mayoría a la hora de tomar decisiones, incluso aunque esta se guíe por criterios infundados y contrarios a las evidencias científicas; o por el contrario tales cuestiones debe decidirlas guiado por el criterio de los expertos científicos.

Personalmente, sospecho que este enfoque del debate no es particularmente acertado. En el siglo XVIII comenzaron en Occidente las revoluciones liberales, al calor de las ideas de la Ilustración. Los pensadores de la época desarrollaron un marco teórico que justificara el nuevo orden político, el cual suponía una transferencia de poder desde las monarquías absolutas y la aristocracia a la burguesía, excluyendo a la gran mayoría del pueblo, lo cual a su vez había de compaginarse con valores como la igualdad de derechos. De este modo se teorizó que la soberanía manaba de la nación, pero que la voluntad de esta tomaba forma en los parlamentos a través de los representantes que debían legislar en función de un supuesto "interés común". Aquel liberalismo elitista veía la democracia como algo negativo, y de ahí que se considerase el sufragio censitario como la fórmula más adecuada para la elección de los representantes: esta debía estar en manos de los "más preparados", que eran quienes también podían aspirar a ejercer el gobierno. Basta un repaso a la Historia para ver que el sufragio universal se alcanzó gracias a la lucha social, aunque también es cierto que fue defendido desde posturas progresistas del liberalismo. 

Emmanuel-Joseph Sieyès después de teorizar un rato sobre la soberanía nacional. El sí defendió el sufragio universal.

Si bien nuestro sistema político sigue basándose en la representatividad, es evidente que los marcos teóricos elaborados durante la Ilustración ya no se pueden aplicar plenamente al presente. Cualquiera tiene derecho a participar de la política, sea cual sea su clase social o su formación, y los partidos de masas surgidos con el sufragio universal en nada se parecen a aquellas coaliciones de notables del pasado que debatían en los parlamentos. Es posible que sea un error encarar el debate en la misma clave que antaño, hablando de "la gente" como los ilustrados del siglo de las luces se referían a "la masa acéfala". El liberalismo clásico y elitista consideraba que el pueblo era soberano y que la legitimidad del gobierno surgía de su consentimiento, pero en democracia el pueblo no sólo consiente, sino que su capacidad de ejercicio de poder está notablemente ampliada, aún a pesar de que la toma de decisiones se siga delegando en el político (el cual, por otro lado, ya no siempre procede de la élite, sino frecuentemente del mismo "pueblo llano" que en teoría pone y depone al gobernante). Dadas estas circunstancias, la pregunta no es si el político debe consultarle o no determinadas cuestiones al pueblo, sino si ese pueblo debe (debemos) delegar en sus (nuestros) representantes esas cuestiones. No es la cuestión si Pablo Echenique debería o no obrar según su criterio fundado en pruebas científicas aún cuando con ello contravenga el programa de la formación de la que forma parte, sino si los ciudadanos en general y, en este caso, los votantes de Podemos en particular, deberían estar dispuestos a confiar en el criterio de Echenique y los demás diputados, partiendo de la premisa de que a su vez estos valorarán los criterios técnicos a la hora de tomar decisiones; o si por el contrario deberían castigar a Echenique si este decide votar en el Parlamento Europeo posturas contrarias al programa con el que concurrió a las elecciones. Un programa que, como todos los demás, fue elaborado también por ciudadanos: en ese caso, de un modo abierto; en otros casos, por aquellos que militan en alguno de los partidos existentes.

Si el pueblo (del que los "críticos de la anticiencia" somos parte) desde la ignorancia decide que desea erradicar las vacunas de su sistema público de salud (a través de votación directa o elaborando y votando un programa que defendiera tal aberración), es soberano para ello (aunque según la circunstancia podríamos plantear aquí toda una serie de debates en torno a cuestiones como "la dictadura de las mayorías"). Podemos decir que sería una soberana estupidez, sí, pero soberana después de todo. Aquí es donde cabe reivindicar la importancia de la divulgación científica y la difusión del pensamiento crítico en la sociedad. Es vital que los ciudadanos estén bien informados y concienciados, y es particularmente importante cuando estos deciden implicarse activamente en la política. Nos lamentamos con frecuencia de la incultura y la poca sensibilidad sobre la importancia de la Ciencia de nuestros dirigentes, criticamos el magufismo de la izquierda y sus programas electorales sembrados de propuestas basadas en criterios poco informados. Pero al mismo tiempo, se echa en falta (yo al menos) en la arena política gente que combine formación científica con pensamiento crítico, personas que trabajen desde dentro de los propios partidos para construir el tipo de discurso que muchos preferiríamos oír. Los hay, pero mi impresión es que aún son demasiado pocos. Es mucho más cómodo criticar desde fuera que meterse en esa clase de lodazales, y que conste que esto lo digo consciente de que la crítica también me es aplicable.

A Echenique no le voy a criticar que vote en Bruselas en contra de los transgénicos. Si cree que su deber es cumplir con el programa que sus electores votaron, que lo haga. Lo que sí le pediré, en todo caso, es que no vote con entusiasmo, que lo haga con resignación y porque no le queda otra, y que nunca deje de defender posiciones críticas y de trabajar por una ciudadanía más informada y menos recelosa del criterio de los científicos, tanto dentro de su partido como en el conjunto de la sociedad.

viernes, 21 de marzo de 2014

Bosques

Supongo que hoy os habéis levantado todos por la mañana con el Día Internacional de los Bosques en vuestra mente. Seguro que llevabais meses esperando a esta fecha tan señalada. Yo por mi parte podría escribir una reflexión profunda o un resumen sesudo de algún informe del estado de las masas forestales en el mundo, o cualquier otra cosa así. Pero he decidido hacer un post de consumo rápido, y así de paso usar algunas fotos que tengo en el disco duro.


Fijaros bien en que todas han sido tomadas desde dentro de bosques.


La bahía de Pollensa (Mallorca) desde la linde de un pinar. Obsérvese que los árboles crecen inclinados por efecto del viento.


Otro pinar, este en La Mata de los Olmos (Teruel), un pueblo en el que es más bien complicado encontrar un olmo. La gestión forestal mantiene el sotobosque a raya. Es un bosque de reforestación.


Otra zona del mismo pinar de la foto anterior; se conoce que a los señores de la motosierra se les acabó la gasolina. El paraíso de los pirómanos.


Seguimos en la provincia de Teruel: un bosque de ribera en las proximidades del monasterio de Nuestra Señora del Olivar (Estercuel). Esta vez el nombre sí coincide con la presencia de olivares, pero no es el caso de lo retratado en la foto, donde aparecen unos simpáticos chopos.


A diferencia de los pinares de las primeras fotos, los chopos son árboles de hoja caduca (también llamados "caducifolios" o "frondosas"); es decir, cada invierno se quedan pelados. En esta otra foto aparecen también árboles de esa categoría en torno a otro riachuelo, en este caso castaños en un bosque del macizo del Montseny (Barcelona).


También en el Montseny, a mayor altitud, encontramos unos hayedos excepcionales por su ubicación geográfica: debido a las condiciones climáticas de la Península, esta especie no crece tan al sur; sin embargo el microclima de la montaña ha permitido a este tipo de bosque persistir cuando los cambios climáticos ocurridos hace miles de años convirtieron la mayoría del territorio ibérico en un lugar inhabitable para ellos.



Feliz día Internacional de los Bosques. Y si cuando lo leéis ya ha pasado, pues tanto da; los bosques seguirán ahí... mientras no nos los carguemos.

sábado, 1 de febrero de 2014

IX edición del Carnaval de humanidades

A lo largo de este mes de Febrero, Ciencia y alguna otra cosa albergará el Carnaval de Humanidades, una iniciativa surgida el año 2012 en el marco del fenómeno de los carnavales. Muchos ya sabréis que mensualmente blogs, generalmente de divulgación científica, se turnan para acoger sucesivas ediciones de lo que se ha dado a llamar "carnavales": los participantes escriben sus contribuciones en sus propias bitácoras, consistentes generalmente en artículos divulgativos, indicando cuál es el blog anfitrión, y este recopila una relación de enlaces a los primeros y los publicita a través de las redes sociales. Algunos recordaréis como aquí mismo se albergó una edición del carnaval de Biología hace meses. Pues bien, como decía, en este contexto de carnavales de ciencias naturales nació el presente Carnaval de Humanidades, del cual esta es la novena edición. Puesto que ha tenido que caer en Febrero, y es algo más cortito, el plazo estará abierto hasta el domingo 2 de Marzo. Por falta de tiempo no será.


Tras el cierre de la edición, la mejor contribución será premiada con un trofeo virtual como este.


Si es vuestro deseo participar, podéis leer las normas AQUÍ. Debéis incluir la frase "Este post participa en la IX Edición del Carnaval de Humanidades acogido en Ciencia y alguna otra cosa". A continuación hacedme saber de vuestra participación comentando aquí mismo, o por Twitter a @Diplotaxis. No tener blog no es excusa para escaquearse: contactad conmigo o con @CarnavalHumanid y veremos si podemos publicar vuestro aporte en el blog oficial del carnaval. También podéis seguirlo desde la página de Facebook del blog

Zorro en la nieve, de Courbet. Muchos artistas se han inspirado en la naturaleza.

A continuación, y en cumplimiento de la primera de las normas, procedo a proponer un tema no obligatorio. Como sabréis los que sigáis este blog, con frecuencia escribo sobre cuestiones medioambientales, así que me parece apropiado proponer Cultura, sociedad y medio ambiente. Aunque el creciente fenómeno urbano nos haya enajenado en buena parte de lo que solemos llamar "entorno natural", los humanos siempre hemos estado profundamente ligados a nuestro medio ambiente, y eso ha ejercido sus efectos en multitud de aspectos sociales. La historia de los pueblos y naciones ha estado condicionada por eventos naturales, sus economías ligadas a los recursos que la tecnología permite aprovechar, las singularidades ambientales de los territorios han condicionado modos de vida y guerras, la gastronomía se ha desarrollado en función de los recursos alimentarios accesibles en cada momento, y artistas de todas las disciplinas se han inspirado con frecuencia en los entornos naturales más cercanos. Seguro que no necesitaréis esforzaros mucho para encontrar algo relacionado con el tema de lo que os apetezca escribir.

Diferente entornos naturales han dado lugar a diferentes manifestaciones culturales, como puede ser el modo de vestir.

Por otro lado, si os interesa echar un vistazo al resto de ediciones, AQUÍ tenéis una recopilación de todas ellas. Y ahora... ¡manos a la obra!


CONTRIBUCIONES.

1. Arte puro, ciencia pura, por @MartaMachoS
2. Imre Lakatos (1922-1974), por @MartaMachoS 
3. Topologías, por @MartaMachoS 
4. El apellido de Oliver Twist, por @MartaMachoS  
5. La tortuga y Aquiles, versión Augusto Monterroso, por @MartaMachoS 
6. Mobius tree, por @MartaMachoS 
7. Thales, el topógrafo, por @MartaMachoS 
8. Calendario científico: 6-12 de Febrero, por @QuimicaSociedad y @luisccqq
9. Ciencia y Arte, por @teoremadegoedel
10. La mentalidad de Euclides: una mentalidad terrestre, por @MartaMachoS 
11. ¡Cero! - Cantó el croupier, por @MartaMachoS 
12. Basura bella, por @Ununcuadio
13. Eugène Antoniadi y los canales de Marte, por @MartaMachoS 
14. Daumier caricaturiza la ciencia, por @MartaMachoS 
15. 177.147 nudos de corbata, por @MartaMachoS
16. ¡Carbonato cálcico del bueno!, por @JesusGarozRuiz 
17. El Sistema Solar, la mitología romana y los guardametas, por @Cuantosycuerdas 
18. Soy Bond, James Bond, el auténticopor @MartaMachoS 
19. De cómo el brontosaurio perdió su nombre, por @altatoron 
20. Calendario científico: 13-19 de Febreropor @QuimicaSociedad y @luisccqq  
21. Maevia Noemí Correa, la Dama de las orquídeas, por @MartaMachoS
22. Una breve historia de casi todo: 6) Grandes y sangrientas batallas científicas, por @Ununcuadio
23. Caminando... con la banda de Möbiuspor @MartaMachoS
24. Georg Joachim Rheticus, el primer copernicanopor @MartaMachoS
25. Lambert Adolphe Jacques Queteletpor @MartaMachoS
26. Alberti, el criptógrafopor @MartaMachoS
27. Extraños espejospor @MartaMachoS
28. La estrella matutina: Miró y Bretónpor @MartaMachoS
27. Le chevalier Jean-Charles de Borda, por @MartaMachoS
28. Las lenguas locales para la ciudadanía mundial: la ciencia en primer plano, por @MartaMachoS 
29. El sapo de Jules Renard, por @MartaMachoS 
30. La respiración del desierto: conos de arena danzando en espiral, por @MartaMachoS 
31. Neo emblemata nova: alquimia en una banda de Möbiuspor @MartaMachoS
32. Codex Seraphinianus: ciencia y vida en un mundo imaginariopor @MartaMachoS  
33. John Tenniel dibujó a Aliciapor @MartaMachoS  
34. Marlowe, Dido y el problema isoperimétricopor @MartaMachoS  
35. Konrad Lorenz, padre de la etologíapor @MartaMachoS
36. Un poema de Möbius de Don Graypor @MartaMachoS
37. Una demostración elemental del teorema de Jacques Bernoulli por Charles de La Vallée Poussinpor @MartaMachoS
38. Un cuento para explicar la mangata, por @2qblog

jueves, 30 de enero de 2014

Sopa de plástico, una problemática global

Hoy he visto el reportaje "Sopa de plástico, 1ª parte" emitido en el programa El escarabajo verde (al final del post podéis ver el vídeo). Explica la problemática de la contaminación marina por plásticos desde la situación que se vive en Lanzarote, si bien se cuida de aclarar que se trata de un problema global. Para profundizar en la cuestión se puede leer el informe Plastic Debris in the Ocean de la UNEP (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente). Un par de gráficos reveladores que pueden verse en este documento:


Producción mundial de plásticos desde el año cincuenta; actualmente cerca de una cuarta parte en Europa. Es notable como coinciden una caída durante una de las crisis del petróleo de los años 70 y otra durante la actual crisis financiera. Algo bueno tendrían que tener. Algunas clases de plásticos no aparecen representadas en el gráfico.
http://www.unep.org/yearbook/2011/pdfs/plastic_debris_in_the_ocean.pdf


La distribución estimada de la basura en el océano. Se observa que coincide con los llamados "cinco giros". Un giro oceánico es un sistema de corrientes cerrado, como un círculo (evidentemente no es una forma circular, sino más bien irregular, pero creo que se entiende la idea). Hay muchos más, pero los cinco que se mencionan en el pié de la imagen son los más grandes, y parece ser que actúan como una trampa que captura la basura y la acumula. Podemos ver como uno de los grandes giros queda bastante cerca de las Islas Canarias, donde el programa El escarabajo verde realizó su reportaje.
http://www.unep.org/yearbook/2011/pdfs/plastic_debris_in_the_ocean.pdf

Y aquí tenéis el programa. Esta es la primera parte, en teoría habrán de emitir una segunda que mientras escribo estas líneas todavía no está disponible, pero seguro que sabréis encontrarla sin mi ayuda cuando llegue el momento.

sábado, 30 de noviembre de 2013

El saber tradicional y los gorriones de los árboles.

A lo largo de los siglos las diferentes culturas humanas han ido acumulando una serie de saberes que les han permitido sobrevivir e incluso desarrollarse. Un buen ejemplo lo encontramos en todos los conocimientos agrícolas que los campesinos poseían antaño, basados en observaciones concretas y transmitidos de padres a hijos. Así, aunque sus conocimientos no tuvieran carácter "técnico", eran lo bastante buenos para hacer brotar cultivos de la tierra o sacar aceptables productos del ganado.

En la actualidad, en las sociedades modernas los conocimientos científicos han substituido a los tradicionales, y los ingenieros agrónomos idean nuevas formas o planifican cultivos no en base a las enseñanzas heredadas de sus abuelos labriegos, sino fundamentadas en los avances de la Ciencia. Por supuesto, con frecuencia hallamos que esta nueva forma de hacer agricultura no es necesariamente la mejor posible, pues habitualmente los objetivos perseguidos no tienen en cuenta aspectos problemáticos como la sostenibilidad (algo que, por otro lado, también puede ser abordado desde la Ciencia). Como reacción a esto, se hace cada vez más frecuente por parte de algunos sectores la reivindicación de "los saberes tradicionales" como una alternativa. La realidad es que, si bien es cierto que este tipo de conocimientos es el que ha sostenido a la humanidad durante miles de años, podemos decir que los carga el diablo.

Leyendo la obra "España 1808 1939" del reconocido historiador Raymond Carr, me encontré ayer con un ejemplo de estos "conocimientos tradicionales" con los que conviene ir con cuidado:

«El odio del campesino [español] hacia los árboles es una de las características más curiosas y fidedignamente señaladas de la vida en el campo, con excepción del norte de España: los árboles albergaban a los gorriones, hacían disminuir el trigo y "agotaban" la tierra.»

Para contextualizar la cita, hay que añadir que, en el periodo del que habla el autor, la cobertura forestal española estaba devastada, en gran parte (aunque no exclusivamente) a causa de una agricultura extensiva y poco productiva.

"La Era, o El Verano", bonito cuadro de Goya, para adonar el post.

A buen seguro, del saber tradicional se pueden rescatar conocimientos prácticos que pueden resultar de mucha utilidad, pero veo muy poco conveniente idealizar este modo de comprender el entorno que nos rodea como si fuera la solución a algo, cuando realmente la tradición puede perpetuar durante generaciones errores de bulto como el que se ilustraba unas líneas antes. Al fin, resulta ser el método científico el que nos ofrece las mayores posibilidades de desechar fallos y obtener conocimientos certeros.